24 horas para el Señor


Con el lema “Quiero misericordia” tomado del Evangelio de San Mateo (9, 13)  se llevará a cabo en todas las diócesis del mundo que acojan esta iniciativa, la jornada de oración “24 HORAS PARA EL SEÑOR”, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. En este año 2017, el evento se llevará a cabo los días 24 y 25 de marzo.

En la Ciudad del Vaticano en Roma, el Papa Francisco, se anticipó el pasado 17 de marzo de 2017 con una liturgia penitencial en la que confesó a algunos fieles en la Basílica de San Pedro. La celebración comenzó con una procesión y continuó con la Liturgia de la Palabra para escuchar la voz de Dios presente en la Biblia. El romano Pontífice fue el primero en confesarse como un simple penitente y después confesó a algunos fieles.

La Jornada “24 HORAS PARA EL SEÑOR”, se lleva a cabo en la proximidad del IV domingo de Cuaresma. Se introdujo durante el Año de la Misericordia y ahora forma parte de las iniciativas pastorales que se organizan durante la Cuaresma. Se trata de una jornada de oración que tiene como finalidad experimentar la misericordia de Dios a través del sacramento de la Reconciliación.

En la Arquidiócesis de Xalapa, ya desde hace varios años, además del tiempo ordinario en que en todas las parroquias se ofrece el servicio de las confesiones, con la proximidad de la Semana Santa, cada decanato organiza en las respectivas parroquias las jornadas de confesiones. Son periodos prolongados donde los sacerdotes de alguna zona se congregan en algún templo parroquial, rectoría o capilla y dedican tiempo para que los fieles tengan la posibilidad de celebrar el sacramento de la Reconciliación con Dios. 

El Sacramento de la Reconciliación, dice el Papa Francisco “es el momento en que sentimos el abrazo del Padre que sale a nuestro encuentro para restituirnos de nuevo la gracia de ser sus hijos. Somos pecadores y cargamos con el peso de la contradicción entre lo que queremos hacer y lo que en cambio, hacemos (cf.  Rm 7, 14-21); la gracia, sin embargo, nos precede siempre y adopta el rostro de la misericordia que se realiza eficazmente con la reconciliación y el perdón. Dios hace que comprendamos su inmenso amor justamente ante nuestra condición de pecadores. La gracia es más fuerte y supera cualquier posible resistencia, porque el amor todo lo puede (Cf. 1 Co 13, 7)”(Carta Apostólica Misericordia et Misera, del Santo Padre Francisco, 20 de noviembre de 2016, n 8). 

En el Sacramento del Perdón, Dios nos muestra la vía de la conversión hacia él, y nos invita a experimentar de nuevo su cercanía. No hay nada más hermoso que sentirse reconciliado y perdonado. Ciertamente sólo Dios perdona los pecados, pero quiere que también nosotros estemos dispuestos a perdonar a los demás, como él perdona nuestras faltas. Así lo rezamos en la oración del Padre nuestro: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6,12). Cuando nos quedamos encerrados en nosotros mismos y no somos capaces de perdonar, entonces triunfa el egoísmo justificado por sentimientos de rencor, de rabia y de venganza; la vida se vuelve infeliz y se anula el alegre compromiso por la misericordia.

En este periodo cuaresmal, junto con la escucha más atenta de la Palabra de Dios y el reforzamiento de la oración personal y comunitaria, y la práctica de las obras de misericordia, necesitamos experimentar personalmente la fuerza de la misericordia de Dios que se nos transmite por medio del Sacramento del Perdón.
Como el Padre misericordioso de la parábola (Lc 15, 1-32), Dios nos espera con los brazos abiertos en su casa porque él es compasivo y misericordioso y nos perdona siempre; él no cierra a nadie las puertas de la salvación. Aprovechemos este tiempo de cuaresma para reconciliarnos con Dios y los hermanos.


Pbro. José Manuel Suazo Reyes
Director
Oficina de Comunicación Social 
Arquidiócesis de Xalapa