Arquidiócesis de Xalapa

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Ser nueva creación significa transformar en justicia las injusticias

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Ser una nueva creación es un don que Dios otorga a toda persona por la fe en Cristo. Con la resurrección de Cristo, la persona es colocada en la esfera de la comunión total del amor y de la gloria de Dios. Ésta consiste en que el hombre tenga vida plena y la vida de éste radica en el gozo permanente de contemplar la gloria de Dios. La adoración a Dios y el culto en espíritu y verdad le dan a la persona la posibilidad de reconocer la grandeza de su dignidad y la altura sublime vocación para buscar proyectos de desarrollo integral para todos.

Cristo con su resurrección, don gratuito de Dios, apaga la sed de toda persona y le concede el destino añorado de todo el caminar del ser humano hacia la humanidad solidaria. La resurrección de Cristo otorga y concede la consumación de un amor indestructible y total que abre un horizonte de gozo y alegría sin fin ya desde esta tierra. En Cristo resucitado, el hombre queda abierto a la totalidad de la realidad y orientado a todas las direcciones que lo llevan a ser un ser pleno. La persona puede y debe influir en su destino social, económico y político pues está transfigurada en Cristo resucitado, para derribar cualquier obstáculo que impida buscar el bien común la justicia y la paz social.

La vida nueva entregada por Cristo nos da una luz potente, para descubrir lo imperceptible de los pequeños pasos que muchas personas damos hacia la indiferencia a todos los problemas que estamos viviendo. Se descubre el gota a gota que perfora la consciencia personal y colectiva, embotándola hasta el punto de volverla incapaz de reaccionar ante la mentira sistemática, ante la injusticia de un progreso para una élite privilegiada y ante tantas promesas ilusorias y sin posibilidad de cumplirse jamás. La vida nueva de Cristo resucitado es la que despierta la insensibilidad personal, para que nuestra consciencia sea una voz sonora y distinguible en favor de una cultura y educación democrática que hacen de nuestra sociedad una comunidad libre y llena de oportunidades para todos. En Cristo resucitado la vida digna es para todos. Esta vida nueva inicia en este mundo con Cristo y culmina en la vida divina de Dios.

Pbro. Juan Beristain de los Santos