Arquidiócesis de Xalapa

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Comunicado del Arzobispo de Xalapa ante la tercera fase de la contingencia del Covid-19

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 “Jesús dijo a sus discípulos la paz esté con ustedes… sopló sobre ellos y les dijo reciban el Espíritu Santo… ellos al verlo se llenaron de alegría” (Cfr. Jn. 20 19-22).

Muy queridos hermanos y hermanas:

Reciban un afectuoso saludo con mis deseos de que Jesucristo Resucitado siga siendo la fuente de nuestras alegrías y de nuestra esperanza en la vida eterna.

Ante la llegada a México y a nuestro Estado de Veracruz de la fase 3 de la terrible pandemia provocada por el Covid-19, según lo han declarado nuestras autoridades sanitarias, y después de haber consultado al Consejo Episcopal de nuestra Arquidiócesis de Xalapa, les comunico lo siguiente.

Los obispos, presbíteros, diáconos y ministros laicos estamos llamados, por Jesucristo Buen Pastor, a servir a todos nuestros fieles a través de la proclamación de la Palabra de Dios, la celebración de los sacramentos, la oración y la caridad, manifestada especialmente a los más necesitados.

Nos dice el evangelista San Juan (Jn 20, 19-31) que la noche del día de la resurrección Jesús se apareció a los discípulos que estaban en el cenáculo. Ellos se habían retirado ahí por miedo a los judíos y estaban enclaustrados. A pesar de tener las puertas cerradas, Jesús entró y se puso en medio de ellos. Él los saluda con la Paz, sopla sobre ellos el Espíritu Santo y ellos se llenan de alegría.

La paz esté con ustedes (Jn 20, 19). Jesús resucitado es el portador de la Paz, más aún como dice San Pablo “él es nuestra paz” (Ef 2, 14) porque él nos ha reconciliado con Dios. Los discípulos tenían una gran necesidad de esta paz, porque estaban en una situación de inquietud, de preocupación y de miedo; en esa circunstancia Dios les responde con el don de la Paz. Al saludarlos, Jesús les muestra a sus discípulos la fuente de la paz: “él les mostró las manos y el costado”, es decir, sus santas llagas. Esto nos recuerda queridos hermanos, que la pasión de nuestro Señor Jesucristo es lo que nos ha traído a todos el don la paz. Como dice el profeta Isaías “por medio de sus heridas fuimos curados” (Is 53,5). También nosotros en este tiempo de contingencia sanitaria necesitamos estar en paz y reconocer que la verdadera paz solo nos la ofrece la relación con Jesucristo.

Sopló sobre ellos el Espíritu Santo. Soplando sobre ellos les dijo: reciban el Espíritu Santo. Este soplo nos recuerda el momento primigenio de la creación, cuando Dios creo al primer hombre. Gracias a la Resurrección de Jesús, nosotros también hemos recibido el soplo del Espíritu Santo en el momento de nuestro bautismo. Dios no nos abandona nunca, porque es nuestro Padre providente, él nos acompaña y fortalece por medio de su Espíritu Santo.

Los discípulos se llenaron de alegría. Gracias al soplo del Espíritu Santo los discípulos experimentaron una hermosa transformación, pues junto con la Paz, Jesús resucitado les hizo experimentar el don de la Alegría” (Jn 20, 20). Por eso San Pablo dice “estemos siempre alegres en el Señor” (Fil. 4, 4). La alegría cristiana es fruto de reencontrarse nuevamente con el Señor. De ahí la necesidad de escuchar su palabra, hacer oración y participar en los sacramentos y vivir la caridad, para experimentar esta alegría que Cristo resucitado ha traído a sus discípulos.

Ante esta nueva situación, hemos visto conveniente complementar las indicaciones de la circular N° 3/2020, del 27 de marzo de 2020, para la Arquidiócesis de Xalapa, a saber:

Para que nuestros feligreses sigan disponiendo de un espacio sagrado de encuentro con Dios a través de la oración y la meditación personal, debemos mantener los templos abiertos en los horarios habituales de cada parroquia, de esa manera podrán hacer su visita al sagrario y venerar las imágenes de su devoción. Seguiremos cuidando que en nuestros templos e instalaciones se observen estrictas medidas higiénicas y sanitarias, realizando la limpieza a conciencia especialmente de aquellos lugares que son más frecuentados.

Nuestras oficinas parroquiales mantendrán sus servicios de atención a la feligresía en los asuntos más indispensables, privilegiando la comunicación telefónica y las plataformas digitales.

Los sacerdotes deberán celebrar la sagrada eucaristía todos los días, en forma privada, incluyendo las intenciones de todas sus comunidades.

Si sucede una defunción por causa de COVID 19, debemos ser estrictos en seguir las indicaciones del Sector Salud y acompañaremos espiritualmente a los familiares, para que reciban el consuelo de Dios y los auxilios de la Iglesia.

Seguimos invitando a nuestros feligreses a valorar la celebración de la fe en sus propios hogares mientras dura esta contingencia sanitaria, para manifestar plenamente el sentido de la Iglesia doméstica, participando en las celebraciones eucarísticas a través de los medios de comunicación y de las plataformas digitales que tengan a su disposición.

Invitamos a todos nuestros feligreses a seguir siendo generosos y corresponsables en el sostenimiento económico de nuestras parroquias y rectorías debido a los servicios que se ofrecen.

Este tiempo de emergencia sanitaria nos apremia privilegiar la caridad hacia el prójimo especialmente a los más vulnerables. Será necesario poner en práctica la pastoral social y mantener abiertas las Cáritas Diocesana y parroquiales para la solidaridad, el compartir los bienes y la cercanía con la población que está más necesitada.

Todas las actividades de la agenda diocesana de los meses de mayo y junio se reagendarán una vez superada la contingencia sanitaria. Las eucaristías de las fiestas patronales y las celebraciones devocionales deben llevarse a cabo en forma privada.

El catecismo infantil se retomará de manera normal, hasta que la Secretaría de Educación Pública permita que se reinicien las clases en las escuelas. La recepción y celebración de los respectivos sacramentos serán reagendados.

 Valoramos a nuestros hermanos presbíteros que siguen acompañando a sus comunidades y agradecemos su disponibilidad para seguir estas indicaciones, que favorecen el cuidado de la salud física y espiritual de nuestros fieles.

Los formadores y alumnos del Seminario Mayor regresarán a sus actividades de manera escalonada a partir del 24 de mayo. El Seminario Menor, hasta que la Secretaría de Educación Pública disponga el regreso a clases. El preseminario se realizará del 24 al 27 de julio.

Los monasterios y las comunidades de vida consagrada de nuestra Arquidiócesis seguirán siendo acompañadas por su Vicario Episcopal y los Capellanes; quienes estarán atentos de sus necesidades espirituales y materiales.

Nos ponemos en las manos de Dios, solicitando la intercesión de Santa María de Guadalupe y San Rafael Guízar Valencia, para suplicar la salud de todos los mexicanos de modo que pronto superemos esta contingencia.

Xalapa de la Inmaculada, Ver., a 23 de abril de 2020.

  + Hipólito Reyes Larios

     Arzobispo de Xalapa.