Reflexión que sanaYoltéotl MartÃnez
Frente el dolor, como enfermos, podemos aguantarlo con valentÃa o rebelamos y gritar: «¿Por qué a mi?». Sin embargo, sà es posible proporcionar valor salvÃfico al sufrimiento. Nuestros padecimientos pueden dar frutos en nuestra salvación y la de otras personas. Esto es lo que propone la Unión de Enfermos Misioneros (UEM) dar un sentido redentor al sufrimiento. El enfermo se incorpora asà a la tarea redentora de la Pasión de Cristo.
La UEM, que es una secretarÃa auxiliar de las Obras Misionales Pontificio Episcopales (OMPE), busca que todo enfermo y minusválido se conviertan en un apóstol para que con toda su alma y todas sus fuerzas ofrezcan sus sufrimientos por las misiones. AsÃ, gracias a su oración, meditación, estudio, apostolado, formación y trabajo, el enfermo se propone que Cristo sea conocido y amado por toda la humanidad.
Desde 1925 se iniciaron en Europa las jornadas de los enfermos por las misiones, inspirados por santa Teresita del Niño Jesús, quien ofreció sus sufrimientos por las misiones -por lo que fue proclamada su patrona-, indudablemente asociados a los dolores de la Virgen MarÃa y en una postura que han asumido todos los santos en sus enfermedades. La UEM, nacida en 1928, promovió en México la celebración de la Primera Jornada del Dolor Misionero, en 1942.
Existe además otra posibilidad. Los miembros del Apostolado de la Oración ofrecen cada dÃa todas sus acciones y dolores por las intenciones generales y misionales del Santo Padre en reparación de las ofensas al Sagrado Corazón de Jesús.
AsÃ, además de la aceptación del dolor, ya de por sà valiosa, como enfermos sà podemos dar a nuestros sufrimientos un sentido de Iglesia.
Consulta con la Pastoral de la Salud o el Apostolado de la Oración de tu parroquia.
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