Pbro. Humberto Ochoa Granados, S. J.Somos los miembros de una orden religiosa aprobada en 1540 por el papa Paulo III y fundada por san Ignacio de Loyola. La inspiración original nace de la experiencia personal de san Ignacio en los Ejercicios Espirituales: el seguimiento incondicional a nuestro Señor Jesucristo y el servicio a los demás, bajo la obediencia del Sumo PontÃfice.
Un jesuita puede desarrollar cualquier trabajo que haga presente a la Iglesia en cualquier campo digno que sea: pastoral, misional, educativo, investigación, etcétera, donde sea la mayor gloria de Dios y el servicio a los demás (Magis Ignaciano).
La CompañÃa de Jesús llegó al puerto de Veracruz, el 26 de septiembre en 1572, y de ahà siguió a México y se empezó a desparramar por todo el territorio nacional en diversas actividades. Fundó colegios para aprender las lenguas indÃgenas (Pà zcuaro, Tepotzotlan). Se dedicó principalmente a la educación y a las misiones.
Actualmente, en la provincia mexicana somos unos 387 jesuitas: 271 sacerdotes, 62 estudiantes y 36 hermanos no sacerdotes. Tenemos 2 Misiones: Tarahumara (Chih.) y Bachajón, Chiapas; 6 Universidades, 7 colegios y otros que dependen de las universidades.
En toda la CompañÃa somos unos 20 mil jesuitas, trabajando en diversas actividades prácticamente en todo el mundo, según las necesidades de cada lugar. Se rige por las Constituciones que escribió san Ignacio y aprobó la Iglesia. Tiene un superior general (Adolfo Nicolás), un superior provincial en cada provincia y superiores locales o rectores de universidades y colegios.
En Veracruz se tuvo un colegio desde 1618. En Xalapa, el Beaterio en 1881, después el Dique y ahora en la iglesia de los Corazones.
Es sabido que los jesuitas fueron expulsados de todos los dominios de España, Portugal y Francia, desde 1766-67. Extinguida por el Papa en 1772, menos en la Rusia Blanca. El papa PÃo VII la restauró en toda la Iglesia en 1814. Desde esas fechas, con muchas vicisitudes, se fue estableciendo y reanudando su apostolado. En México, la CompañÃa fue expulsada varias veces en el siglo XIX, y se desarrolló mucho con la paz porfiriana. Con la Revolución, los seminarios jesuitas tuvieron que salir del paÃs. Con la persecución del presidente Calles, varios seminarios trabajaron ocultamente. Después fueron mejorando las cosas y estamos como estamos.
El jesuita vive varias tensiones: disponibilidad (obediencia)-dedicación a su misión como si estuviera toda la vida, austeridad (pobreza) y disposición de todos los medios necesarios para un trabajo de calidad, obediencia al Papa-apostolado de vanguardia, frontera. Esto, claro, no es tan fácil…
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