Arquidiócesis de Xalapa

Menú principal

Tu Iglesia
en Xalapa

Lucas 11,29-32. Al ver Jesus que la multitud se apretujaba, comenzo a decir: "Esta es una generacion malvada. Pide un signo y no le sera dado otro que el de Jonas. Asi como Jonas fue un signo para los ninivitas, tambien el Hijo del hombre lo sera para esta generacion. El dia del Juicio, la Reina del Sur se levantara contra los hombres de esta generacion y los condenara, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduria de Salomon y aqui hay alguien que es mas que Salomon. El dia del Juicio, los hombres de Ninive se levantaran contra esta generacion y la condenaran, porque ellos se convirtieron por la predicacion de Jonas y aqui hay alguien que es mas que Jonas. ∗
alf2.jpgalf1.jpgalf3.jpg

La paz y el cuidado del mundo.


PBRO. ALFREDO HERNANDEZ VAZQUEZ.

No puede haber tierra, no  puede haber techo, no puede haber trabajo  si no tenemos paz y si destruímos el planeta, nuestra Casa común.

La paz y el cuidado de la Naturaleza no pueden quedar en manos de los políticos.

Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tienen que alzar la voz  en defensa  de estos dos preciados dones que son la paz y la Naturaleza.

El Capitalismo, el sistema económico en el cual nos ha tocado vivir, está centrado  en el dios dinero que le permite saquear la Naturaleza para sostener el ritmo de consumo que trata de imponer a todos. 

El cambio climático y la deforestación han mostrado la devastación que afecta sobre todo a los más pobres y humildes porque viven en  viviendas precarias y son tan vulnerables ante los desastres naturales, que acaban perdiéndolo todo.

En el sistema Capitalista se ha desplazado a la persona humana y se ha puesto en el centro al dinero.

El mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre, y que se ha quedado huérfano.

Muchos han expresado que este sistema ya no se aguanta; que urge cambiarlo para que la dignidad humana vuelva a ponerse en el centro y no ocupe ese lugar el dinero.

Las estructuras sociales basadas en la dignidad humana serán los pilares sobre las que descansarán  la paz y la justicia, valores que tanto anhelamos y necesitamos.

Las experiencias de solidaridad son posibles, y esas experiencias nacen desde abajo y son las que nos enseñan a caminar juntos, a caminar como un pueblo unido.

No se puede construir un futuro promisorio para la sociedad sin la participación de las personas marginadas.

La paz y la justicia duraderas reclaman la participación de las mayorías pobres.

La incorporación de las mayorías de excluidos es necesaria en la construcción de un destino común.

La lucha perseverante de grandes grupos de hombres y mujeres de buena voluntad, es una bendición para la humanidad.

Ojalá se cumplan sus grandes anhelos: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da un trabajo seguro.


Arquidiócesis de Xalapa, Ver. México.
©2012 Todos los derechos reservados.