Arquidiócesis de Xalapa

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Marcos 3,31-35. Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedandose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesus, y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahi afuera". El les respondio: "¿Quien es mi madre y quienes son mis hermanos?". Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de el, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". ∗
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Si quieres sáname


Pbro. Darío Lagunes Máfara

Quedó sobre mi escritorio un libro entre tantos otros y unas hojas sueltas escritas, pero incompletas. Algo tenía que decirles. Abrí el libro que atrapó mi atención, lo observé y leí: “Si quieres sáname” (Mc. 1, 40-45)

De ecos… Y algo más. Ya no me causó tanta admiración verte sanar leprosos. Uno se acostumbra a las cosas pequeñas y fáciles, como tus gestos, como tus palabras. Lo que me llama la atención son los mensajes escondidos de tus acciones.

¡Qué barbaridad! ¿Cómo permites que el susodicho se te acerque? Más todavía, ¿por qué te le acercas y lo tocas? Esto es atentar contra la Ley, exponerte al rechazo de los encargados oficiales de custodiarla, creo yo. ¿Acaso no es pecador?, ¿acaso no es legalmente impuro?, ¿acaso no es indigno de pertenecer a la comunidad?

A no ser que te haya impulsado eso que vi en tus ojos, cuando se te escapó el corazón… Por eso, le devuelves la vida, por eso, le devuelves la libertad, por eso, le devuelves la dignidad perdida.

Y luego no cumplió tu mandato de callarse la boca y presentarse al sacerdote. Aunque tal vez yo hubiera hecho lo mismo. Era más urgente celebrar la libertad, celebrar la vida, que cumplir una ley engorrosa del levítico. Estoy pensando en los leprosos de hoy, expresamente en los del sector juvenil: “ni-nis”, pandilleros, drogadictos y viciosos.

¡Qué carajo! ¿Qué hacer para que se acerquen, para que salgan de su postración, para que deseen la vida verdadera, para devolverlos a su familia, para devolverles la vida verdadera, para devolverles su dignidad perdida, para que encuentren su lugar en la sociedad…

En los escritos del Pbro. JoaquínDauzón Montero siempre hemos de encontrar un impulso vivo del mensaje actual, el Evangelio. Y es que, las principales tareas, según el mandato de Cristo son: “Vallan y prediquen el evangelio. Curen a los enfermos. Y expulsen a los demonios”. 

Y es que, el mundo está dando vueltas descontroladas, está sin Dios, por eso hay que predicar, el mundo está enfermo y adolorido, por eso hay que tener la voluntad de curar. Y parece marioneta en manos del demonio que le mueve los hilos a su antojo. Por eso hay que expulsar al demonio. Todo lo hace Cristo cuando le decimos desde nuestra lepra: “si quieres sáname”.


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