Arquidiócesis de Xalapa

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¡Alabado sea el Santísimo Sacramento!

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Por Pbro. Lic. Elías Rafael Soto Córdoba

El pasado viernes 22 de mayo al medio día, nos hemos dado cita en la comunidad de Tlalconteno, los Padres Marcos Ramírez, Marcos Mendoza, Reynaldo Domínguez y un servidor Elías Soto para celebrar la Santa Misa en desagravio al Santísimo Sacramento ya que en días pasados entraron a robar al templo de dicha comunidad y sustrajeron, entre otras cosas, el Santísimo Sacramento el cual fue encontrado tirado en la tierra en una cañada. Falta una hostia grande consagrada guardada en un relicario. La comunidad de Tlalconteno llora por este penoso agravio.

La Misa fue presidida por el P. Marcos Mendoza en calidad de decano. La Santa Misa inicio en silencio, con el altar desnudo, velas y luces apagadas como en viernes santo. Al llegar al pie del altar nos arrodillamos y se cantó la Letanía de los Santos. Posteriormente se rezó un salmo penitencial y el P. Decano procedió a bendecir agua bendita para la aspersión del templo y de la comunidad y de ahí siguió la incensación. Estos ritos fueron los propiamente desagraviantes, es decir, con los que se pidió perdón a Jesús por las ofensas recibidas. La Misa continuó con el rito acostumbrado y para el ofertorio se revistió el altar, se adornó con flores y velas y se encendieron las luces como se hace en la Vigilia de Pascua. Al final de la Misa el P. Marcos Mendoza dio la bendición con el Santísimo Sacramento. Cabe mencionar que el Sagrario de Tlalconteno permanecerá vacío un tiempo por disposición del Sr. Arzobispo D. Hipólito Reyes Larios.

En la homilía el P. Marcos Mendoza comentó una de las siete palabras de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” y también recordó aquel gesto de la mujer pecadora que con sus lágrimas enjugó los pies de Jesús. Nos invitó a pedir perdón por aquellos que cometieron este delito pero también nos invitó a pedirle perdón por nuestros propios pecados ya que ninguno está libre de culpa. Todos de alguna forma hemos ofendido a Jesús.

Este atentado a Jesús Sacramentado se suma a la inseguridad que vive nuestro México y nos debe llevar a no descuidar la custodia del Sagrario, a promover los grupos de celadoras y celadores del Santísimo, la Adoración Perpetua o Nocturna, la Hora Santa… pero también debemos revisar la seguridad de nuestros templos, oficinas, curatos, sacristías y en concreto de nuestros sagrarios los cuales deben estar fijos o empotrados con unas buenas chapas. Las rejas, cámaras de vigilancia y sistemas de alarma ayudan mucho.

¡Alabado sea el Santísimo Sacramento!