Arquidiócesis de Xalapa

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Evangelio segun San Lucas 19,11-28. Jesus dijo una parabola, porque estaba cerca de Jerusalen y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un pais lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamo a diez de sus servidores y les entrego cien monedas de plata a cada uno, diciendoles: 'Haganlas producir hasta que yo vuelva'. Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detras de el una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'. Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes habia dado el dinero, para saber lo que habia ganado cada uno. El primero se presento y le dijo: 'Senor, tus cien monedas de plata han producido diez veces mas'. 'Esta bien, buen servidor, le respondio, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'. Llego el segundo y le dijo: 'Senor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces mas'. A el tambien le dijo: 'Tu estaras al frente de cinco ciudades'. Llego el otro y le dijo: 'Senor, aqui tienes tus cien monedas de plata, que guarde envueltas en un panuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'. El le respondio: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabias que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposite y cosechar lo que no sembre, ¿por que no entregaste mi dinero en prestamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'. Y dijo a los que estaban alli: 'Quitenle las cien monedas y denselas al que tiene diez veces mas'. '¡Pero, senor, le respondieron, ya tiene mil!'. Les aseguro que al que tiene, se le dara; pero al que no tiene, se le quitara aun lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, traiganlos aqui y matenlos en mi presencia". Despues de haber dicho esto, Jesus siguio adelante, subiendo a Jerusalen. ∗
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El Llanillo se goza por la dedicación de su nuevo templo


Por Manuel Castelán Lunagómez

Las Vigas, Ver., 7 de noviembre de 2018. La comunidad de El Llanillo Redondo, perteneciente al municipio de Las Vigas, vivió gran gozo por la consagración del nuevo templo; logrando tener un recito sacro más amplio para el culto a Dios. El padre Julio Parra Hernández, párroco de la comunidad de Santa María de Guadalupe Los Pescados, a quien pertenece esta capilla, dio la bienvenida a los presbíteros y seminaristas que acompañaron en esta celebración, así como al arzobispo de Xalapa, monseñor Hipólito Reyes Larios, quien presidió la Eucaristía y los ritos propios de la dedicación del templo y consagración del altar.

En solemne procesión, ministros ordenados e instituidos, así como adoradores y acólitos, se trasladaron desde la capilla anterior a las puertas de la nueva iglesia, en donde le fueron entregadas las llaves; monseñor Hipólito agradeció el recibimiento de la comunidad y la presencia de los presbíteros. Después de la proclamación de la Palabra de Dios, monseñor comenzó preguntando acerca del altar familiar, de si en casa se tiene un espacio dedicado a Dios; explicó que cuando él estaba por la zona de Zongolica, vio que las familias de allí tienen en su casa un lugar exclusivo para Dios, conocido como santocallio la casa de los santos. También expresó que en el templo el lugar más importante es el altar, pues en él se actualiza el sacrificio de Jesucristo en la cruz, de manera sacramental; después está el sagrario, donde se guardan las hostias consagradas para el viático a los enfermos y para la adoración y oración personal. Por último hizo énfasis en el cuidado del templo espiritual: “nosotros somos templo de Dios pues habita en nuestros corazones; para tratar bien a Dios hay que estar en gracia, si estamos en pecado no estamos tratando bien al Señor, para eso necesitamos confesarnos, para que así esté limpio nuestro corazón y Dios esté contento en nosotros”, concluyó. Se dio paso así a los momentos culmen de la consagración, primero pidiendo la intercesión de los santos con la letanía; después colocando una reliquia de san Rafael Guízar en el altar; posteriormente el obispo imploró al Señor que impregnara “con santificación celestial” el templo y el altar, y se convirtiera en un lugar santo para el sacrificio de Cristo; inmediatamente ungió con el crisma el altar y los presbíteros ungieron las paredes; el siguiente momento fue la incensación, en donde se colocó un gran brasero al cual el señor arzobispo le colocó incienso, mientras los presbíteros incensaban los muros y al pueblo congregado; lo último fue la colocación del mantel, cirios y flores, para pasar al encendido de los mismos y de la iluminación del templo, como símbolo de alegría por la dedicación del templo; se continuo con liturgia eucarística, donde los presentes compartieron el Cuerpo y Sangre de Cristo. Después del banquete eucarístico se dio lugar al compartir de alimentos, en un ambiente de gran fiesta por la bendición recibida en la comunidad.


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