Arquidiócesis de Xalapa

Inicio  ›  Noticias

LA FE: DIOS NOS HABLA, NOSOTROS ESCUCHAMOS

Compartir

Pbro. Quintín López Cessa

Dios nos habla de muchas maneras. Nos habla por medio de la creación como diciendo mi obra habla por mí. Nos habla por medio de la razón, y así muchos pensadores se han encontrado con Dios al reflexionar sobre el mundo y sobre sí mismos. Nos habla por medio de la conciencia que es la voz de Dios en nuestro interior para señalarnos lo que es bueno y lo que no lo es. También nos habla a través de personas, de acontecimientos en nuestra vida, etc.

Y nos ha hablado y sigue hablando clara y totalmente por medio de su Hijo Jesucristo. Él es la Palabra hecha carne, Jesús mismo nos dice yo no he hablado por mi cuenta, les he comunicado lo que mi Padre me ha dicho.

En la religión natural es el hombre el que busca a Dios a su manera y trata de comunicarse con Él. En la fe cristiana el movimiento es totalmente al contrario es Dios quien busca al hombre. Dios habla al hombre y se da a conocer tal cual es y nos da a conocer cuál es su voluntad, para que sepamos cómo ser dichosos y dar frutos abundantes.

La iniciativa la toma el Señor. así lo vemos en la historia de salvación. Dios habla Abraham y le promete un hijo y una tierra; Dios le habla a Moisés para liberar a su pueblo y conducirlo a la tierra prometida; Dios habla a los profetas para que anuncien su amor y su fidelidad, denuncian la infidelidad del pueblo y anuncien la venida del Mesías. Dios habla a la Virgen María para que sea la Madre de su Hijo altísimo por obra del Espíritu Santo.

También Jesús el Mesías, comienza su misión anunciando la Buena Noticia y llamando a la conversión. Invita a sus discípulos a que lo sigan para que aprendan de Él y los envía a predicar su Evangelio a todas las naciones.

Que bueno que Jesús nos platicó la parábola del sembrador y que nos la explicó: Él es el sembrador, la Palabra de Dios es la semilla y nosotros somos la tierra.

La fe cristiana comienza recibiendo el anuncio del kerigma, que es la predicación del amor de Dios manifestado en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Continúa con la catequesis que es la enseñanza de las verdades de nuestra fe, de los valores cristianos, de la oración cristiana, etc., y dice san Pablo que la fe crece con la escucha asidua de la Palabra de Dios.

A la iniciativa de Dios que nos habla corresponde de parte nuestra la actitud de escucha.

De hecho, la primera palabra que Dios dirige a su pueblo es: escucha (shema) Israel. El Señor es el único Señor lo amarás con todo el corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.

La parábola del sembrador nos permite revisar cómo es nuestra actitud de escucha. Recordemos que uno de los sentidos de las parábolas es preguntarnos dónde aparezco yo en la parábola.

¿Con qué tipo de tierra me identifico? me identifico con la tierra del camino que es dura y no acoge la semilla y por tanto no da fruto. A veces nos endurecemos y no queremos escuchar ni a Dios ni a las personas entonces no podemos amar (siempre el fruto es el amor). Por eso constantemente oramos con el salmo 94 “si hoy escuchas su voz no endurezcas tu corazón”.

¿Me identifico con la tierra con piedras? Escucho, pero no profundizo, escucho, pero solo superficialmente, escucho y me alegro y entusiasmo, pero no persevero.

¿me identifico con la tierra con espinos? Escucho la palabra, pero siempre estoy tan ocupado y preocupado por las cosas materiales, por los asuntos del trabajo, que nunca tengo tiempo para escuchar con calma, con tiempo de calidad.

O, bendito Dios, me identifico con la buena tierra. escucho la palabra, la reflexiono, la medito, la aplico a mi vida siempre respondiendo a lo que Dios me dice y me dispongo con su gracia a ponerlo en práctica.

 Quizá No llegaré a dar fruto como María Santísima que dio el ciento por uno o como algunos santos que han dado diferentes cantidades, pero sí daré fruto que se manifestará en poder amar, en estar contento, vivir confiado y con la esperanza día a día.

Les recomiendo la lectio divina, es la lectura orante de la Biblia. Recuerden se lee un texto y se responden cuatro preguntas: 1. ¿qué dice el texto?, es como una lectura de comprensión; 2. Eso que dice el texto, ¿qué me dice para mi vida?, es aplicar la palabra a mi vida; 3. ¿qué le digo al Señor como respuesta de lo que Él me ha dicho?, eso es orar; 4. ¿qué puedo hacer para poner en práctica esa palabra?