Arquidiócesis de Xalapa

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San Buenaventura, Doctor de la Iglesia

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Martín de Jesús Ortega Ortega.

Nació en Bañoreal, cerca de Vitervo, Italia en 1221. Hijo de Giovanni di Fidanza y Maria Ritella, mismos que le pusieron de nombre, Juan de Fidanza, ahora conocido como San Buenaventura.

Este santo, enfermó gravemente cuando era pequeño, su madre lo encomendó a San Francisco de Asís, quedando curado. Este hecho marcó su vida y por el cual se piensa cambio su nombre a Buenaventura en agradecimiento a san Francisco.

Cuando Buenaventura se encontraba en la juventud se ingresó a la Orden fundada por su bienhechor (San Francisco) atraído por el hermoso maridaje que entre la sencillez evangélica y la ciencia veía resplandecer en la Orden Franciscana.

Estudió en la universidad de París, bajo la dirección de famoso maestro Alejandro de Ales, y llegó a ser uno de los más grandes sabios de su tiempo. Buenaventura, además de dedicarse muchos años a dar clases en la Universidad de París donde se formaban estudiantes de filosofía y teología de muchos países, escribió numerosos sermones y obras de piedad que por siglos han hecho ayudado a los lectores, una de ellas se llama "Itinerario del alma hacia Dios" donde ese expresa que la perfección cristiana consiste en hacer bien las acciones ordinarias y todo por amor de Dios.

En 1257, Buenaventura fue elegido superior general de los frailes Menores. No había cumplido aún los 36 años y la orden estaba desgarrada por la división entre los que predicaban una severidad inflexible y los que pedían que se mitigase la regla original. El santo gobernó la orden de San Francisco durante 17 años, y por eso se le llama el segundo fundador.

San Buenaventura fue el autor de la biografía de su gran protector San Francisco de Asís, mientras la redactaba, un día llegó a visitarlo Santo Tomás de Aquino, el cual al asomarse a su celda y verlo sumido en la contemplación y pasión en su obra, exclamó: "dejemos que un santo escriba la vida de otro santo", y se fue.

En el año 1274 se celebró el concilio de Lyon, terminando el Concilio dirigido por San Buenaventura con gran éxito, todo, por orden del Sumo Pontífice, el Buenaventura sintió que le faltaban las fuerzas, y el 15 de julio de 1274 murió santamente asistido por el Papa en persona. A su funeral asistieron todos los obispos del Concilio y ha sido el único en la historia, donde por orden del Santo Padre todos los sacerdotes del mundo celebraron una misa por el alma del difunto.

San Buenaventura se caracterizaba por la sencillez, la humildad y la caridad. Mereció el título de "Doctor Seráfico" porque "Serafín" significa "el que arde en amor por Dios" y este santo en sus sermones, escritos y actitudes demostró vivir lleno de un amor inmenso hacia Nuestro Señor, por las virtudes angélicas que realzaban su saber. Fue canonizado en 1482 y declarado Doctor de la Iglesia en 1588.