Arquidiócesis de Xalapa

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No matarás

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Lila Ortega Trápaga

«No quites la vida del inocente y justo» Ex. 23, 7.

El quinto mandamiento en sentido positivo se explica: ama, respeta y defiende toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. No desprecies ninguna vida. Recuerda tu dignidad de criatura y vive, convive y utiliza lo esencial, confiando siempre en la Providencia Divina. No olvides que la vida humana es sagrada, por lo tanto, respetada.

Son contrarios a la ley moral: el homicidio directo y voluntario, inclusive si solo se coopera a la realización. Es un acto que atenta contra la voluntad Divina y rompe con el plan de salvación ideado por Dios, nuestro Señor hacia quien se le arrebata la vida y hacia quien destruyó su futuro.

El aborto provocado, porque el ser humano, desde el instante de su concepción, ha de ser respetado y protegido de modo absoluto en su integridad. «Afirmar que la vida humana no comienza después de la fecundación, no es científico. Es una afirmación arbitraria, fruto de ideologías o intereses ajenos a la Ciencia» Jeróme Lejeune.

La eutanasia, escudada en el sufrimiento de la vida de las personas discapacitadas, gravemente enfermas o próximas a la muerte, se realiza proporcionando una inyección letal al enfermo, o no brindando el soporte básico para la supervivencia de este. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma.

Los cuidados que se deben de ordinario a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos; son legítimos, sin embargo, el uso de analgésicos, no destinados a causar la muerte, y la renuncia al «encarnizamiento terapéutico», esto es, a la utilización de tratamientos médicos desproporcionados y sin esperanza razonable de resultado positivo.

El suicidio es una ofensa grave al justo amor de Dios hacia la persona, pudiendo ser atenuada por particulares trastornos psíquicos o graves temores. Tenemos la gran tarea y responsabilidad de reconocer nuestra dignidad como hijos de Dios, cuidar y respetar nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestra salud mental y espiritual.

En este mandamiento no solo se encierra la pena de quitar por completo la vida, sino de aquellos actos que lesionan la dignidad humana: Secuestros de personas y la toma de rehenes, el terrorismo, la tortura, la violencia y la esterilización directa. Las amputaciones y mutilaciones de una persona están moralmente permitidas sólo por los indispensables fines terapéuticos de las mismas. También el deseo de venganza o del mal a quienes consideramos diferentes o que viven situaciones que nos parecen no normales, el odio, el abuso y enajenación de bienes que lleven a padecer a otros hambre, el maltrato y explotación laboral.

Puede caer aquí, la contaminación desmedida por ocio o búsqueda de placer. La ecología es asunto que debe ser tomado en conciencia, pues lo ha explicado SS Francisco, vivimos en una casa común, la tierra.

«Bienaventurados los que construyen la paz» Mt 5, 9 Y esta, lleva a vivir con plena dignidad a cada ser humano.