La Iglesia es joven
María Gabriela Hernández Cuevas
Soy joven, amo a la Iglesia y estoy segura no ser la única. Conozco adolescentes y jóvenes que se esfuerzan, buscan servir y amar a Cristo en su Iglesia, con todo su corazón, tiempo y fuerzas.Puede resultar muy difícil en algunas ocasiones elegir ser abiertamente católico debido a los ataques y seducciones del mundo, pero muchos jóvenes han decidido enfrentarse a esto y abrazar el proyecto de Dios. No es un acto de heroísmo o vana gloria, es un reconocimiento de que el encuentro y la sed de Dios no tiene edades.
El Papa Francisco conoce esta realidad y ha apostado por la juventud en la Iglesia en este tiempo en el que los más chicos en algunas ocasiones son menospreciados, poco tenidos en cuenta para la toma de decisiones, para la participación en proyectos y sólo se les requiere para realizar esfuerzos físicos. Los jóvenes sí pueden realizar con entrega y amor la limpieza de salones, la colocación de sillas, el armar el tradicional nacimiento o participar en asuntos prácticos, pero pueden hacer mucho más, es más, deben hacer mucho más en nuestra amada Iglesia.
Bellas y profundas palabras ha escrito el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Christus Vivit (Cristo Vive) dedicada de manera especial a la juventud.Puntualizando entre sus páginas, que la Iglesia de por sí es joven. No se refiere a que tenga pocos años de ser fundada, porque si de eso se tratara, pasaría por mucho del promedio de años de la juventud. El Papa dice “ser joven, más que una edad es un estado del corazón”, por esta razón podemos encontrar una Iglesia siempre nueva, deseosa de revivir en cada instante al primer amor que es Cristo, quien es el amigo de todo joven.
La Iglesia, remarca el Papa, “es joven cuando es ella misma, cuando recibe la fuerza siempre nueva de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, de la presencia de Cristo y de la fuerza de su Espíritu cada día. Es joven cuando es capaz de volver una y otra vez a su fuente”, y esto es algo que el joven puede fomentar en sus comunidades.
El Papa Francisco remarca la urgencia de un mayor protagonismo de los jóvenes en las propuestas pastorales, debido a su importante contribución por su estado de vida. Entonces, conforme a Christus Vivit, ¿qué aporta la juventud a la Iglesia? En distintos números de la Exhortación expresa, que el joven aporta su testimonio, su empatía por los necesitados de espíritu y de bienes, su alegría por los nuevos comienzos, su donación por el servicio, la renovación que infunde en los métodos, la creatividad y su capacidad para vislumbrar nuevos espacios y “nuevas conquistas” para llevar la Buena Nueva.
El Papa insiste en trabajar en la unidad y fraternidad de los jóvenes para con los adultos, siendo Iglesia, utilizando la diversidad de dones y vocaciones. Creando espacios de escucha para que así se pongan las “condiciones para un anuncio del Evangelio que llegue verdaderamente al corazón de modo incisivo y fecundo”.
“Ellos nos hacen ver la necesidad de asumir nuevos estilos y nuevas estrategias” expresa el Sumo Pontífice. Sigamos involucrando a los jóvenes en las pastorales, los proyectos, las comunidades y la acción de la Iglesia, así trabajaremos con todos los miembros de la familia, desde el más chico al más grande, aportando cada uno su riqueza.