Arquidiócesis de Xalapa

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LA CATEQUESIS AYUDA A PROFUNDIZAR EN EL KERYGMA

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José Antonio Serena González.

En esta semana meditaremos sobre el segundo capítulo del directorio para la catequesis, el cual trata sobre la identidad de la catequesis, debido a la importancia que tiene este capítulo lo iremos analizando de manera más pausada y analizando en varios textos.

En primer lugar, analizaremos la naturaleza de la catequesis, como sabemos la catequesis tiene su fundamento en el mandato misionero: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia” Mt 28, 19-20. 

La catequesis, de acuerdo a este directorio, acompaña, educa y forma en la fe y para la fe, introduce en la celebración del Misterio, ilumina e interpreta la vida y la historia humana. Integrando armoniosamente estas características, la catequesis expresa la riqueza de su esencia y ofrece su aporte específico a la misión pastoral de la Iglesia.

La catequesis esta privilegiada a un proceso de evangelización, específicamente dirigido a las personas que ya han tenido un primer anuncio y en su interior nace un deseo por el crecimiento y la maduración en la fe. Para poder llevar a cabo una catequesis en forma, antiguamente se manejaban algunos conceptos como lo son: pre-evangelización, primer anuncio, catequesis y formación permanente, y aunque aún es útil en el contexto actual, ya no es posible marcar la diferencia entre cada uno, en todas las personas.  

La catequesis presacramental suele verse como un requisito que cumplir y no como una oportunidad de verdadero encuentro con el Señor, es por ello que –por un lado– a menudo no se tiene una experiencia intima de la fe y por otro solo es un listado de conceptos y no se propicia un encuentro intimo con el Señor Jesús.

Esta es la verdadera razón por la cual es necesario un análisis sobre la relación, intima, que existe entra la catequesis y el Kerygma. La realidad que hoy nos apremia, exige a la iglesia una catequesis coherentemente Kerygmatica, es decir, una catequesis que sea una «profundización del kerygma que se va haciendo carne cada vez más y mejor»

La catequesis esta llamada, en primer lugar, a un anuncio de la fe y no debe delegarse a otras acciones eclesiales la tarea de descubrir la belleza del evangelio. Razón que nos indica que la misión del catequista es que las persona descubran que vale la pena creer y que la catequesis ya no se limita a un crecimiento armónico de la fe, sino que debe y está obligada a generar la fe misma y a descubrir la grandeza que tiene creer en Dios vivo.