Arquidiócesis de Xalapa

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San Ignacio de Loyola

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José Antonio Serena González

Íñigo, mejor conocido como San Ignacio, nació en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de España. Sus Padres tuvieron 8 hijos el más pequeño fue Íñigo, nombre que le pusieron en el bautismo.

Entró en la milicia, pero en 1521, a la edad de 30 años, siendo ya capitán, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona. Para poder recuperarse fue enviado a su castillo de Loyola, Íñigo hasta ese momento tuvo una vida elegante y fina. Mientras se recuperaba en el Castillo le pidió a su hermana algunos de los libros que solía leer, novelas de caballería, llenas de narraciones inventadas e imaginarias, sin embargo, su hermana le dijo que no tenía más libros que “La vida de Cristo” y el “Año Cristiano”.

Sucedió que mientras leía estas historias vinieron a su cabeza muchas preguntas, pero sobre todo experimentó algo que no le sucedía cuando leía las novelas de caballería (sentimiento horrible de tristeza y frustración) por el contrario al leer la vida de Cristo y las Vidas de los santos, sentía una alegría inmensa que le duraba por días y días. Esto lo fue impresionando profundamente.Una noche mientras se proponía convertirse, tuvo una visión de nuestra Señor con su Hijo, la visión lo consoló de tal manera que se propuso dejar de servir a los gobernantes de la tierra y ponerse al servicio del Rey del cielo. Al terminar su convalecencia peregrinó al Santuario de Montserrat, allí tomó la decisión de hacer penitencia por sus pecados, cambió sus vestiduras lujosas por un traje de sayal. Se fue a vivir a un pueblo cerca de Montserrat y aprovechó una cueva que había cerca de ese lugar, allí se encerraba para meditar y orar, es ahí en donde el Señor le inspiró crear los ejercicios espirituales.

Estando en la cueva, después de unos días de gozo, experimentó la aburrición y el cansancio por todo lo espiritual, esto es lo que se conoce como la noche oscura. Más adelante experimentó otra enfermedad espiritual: los escrúpulos, es decir imaginaba que todo era pecado. Esto casi lo lleva a la desesperación.Todo lo que le sucedía lo iba anotando, esto le serviría más adelante para poder dar guía espiritual a los recién conversos, de esta manera el Señor le fue concediendo el don del discernimiento de espíritus.

Después de algunos años y de peregrinar en tierra santa, y de haber estudiado en la universidad de Alcalá, se fue a estudiar a París a la Universidad de La Sorbona. Allá formó un grupo con seis compañeros que se han hecho famosos porque con ellos fundó la Compañía de Jesús. Ellos son: Pedro Fabio, Francisco Javier, Laínez, Salmerón, Simón Rodríguez y Nicolás Bobadilla. Recibieron doctorado en aquella universidad y daban muy buen ejemplo a todos.

Los siete hicieron votos de pureza, obediencia y pobreza. El 15 de agosto de 1534 se comprometieron a estar siempre al servicio del Papa. SS Pablo III les dio el permiso de ser ordenados sacerdotes.

San Ignacio permaneció en Roma, en donde se dedicó a dictar ejercicios espirituales, en 1540 el Papa Pablo III aprobó la orden de la compañía de Jesús, San Ignacio fundó un colegio que el día de hoy es conocido como la Universidad Gregoriana de Roma

San Ignacio escribió más de 6 mil cartas dando consejos espirituales. Y su lema siempre fue “Todo para la mayor gloria de Dios” partió a la casa del Padre el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años. En 1622 el Papa lo declaró Santo y después Pío XI lo declaró Patrono de los Ejercicios Espirituales en todo el mundo.