Arquidiócesis de Xalapa

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¿QUE HACE UN SACERDOTE JOVEN EN ESTE TIEMPO DE COVID?

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Pbro. Marco Polo Mercado Olmedo

Hace un mes estaba celebrando y recordando aquel acontecimiento de mi ordenación sacerdotal hace ya cuatro años, algunos pudieran decir: ¡es muy poco tiempo, todavía te falta mucho por recorrer!, otros, ¡qué joven está!, ¡¿ya le dieron parroquia?!, éstas y muchas otras expresiones que he escuchado me han hecho pensar: ¿Qué he hecho en estos cuatro años?

Les comparto, ¡ha sido un tiempo de bendición!, pero también de movimientos, cambios y decisiones. Hace cuatro años fue la mejor de las experiencias que he tenido en la vida, ser elegido por Dios para el ministerio sacerdotal. Hace unos días, platicando con mi director espiritual, descubríamos como desde aquel acontecimiento ha confiado en mí, no ha permitido que me estanque o me quede varado, siempre me ha propuesto caminar y seguir sus huellas, que me invita a preguntar diariamente al Señor: ¿qué quieres de mí?, y decirle libremente, ¡aquí estoy para hacer tu voluntad!

Hoy en día me encuentro Estudiando Teología Espiritual y Formación de Vocaciones en la Universidad Pontifica de México, en la CDMX, desde hace cinco meses, por esta pandemia, me encuentro en Xalapa con mi familia, entre clases en línea, tareas y lecturas. Al principio no comprendía por qué de esta forma, por qué no estar en una parroquia, y ahora voy descubriendo que ha sido una experiencia única, como aquella de mi ordenación, el compartir ahora como sacerdote 24/7 con mi familia a sido una bendición, porque descubro las dificultades, preocupaciones, necesidades de la vida diaria, me lleva como sacerdote joven a no estancarme en la comodidad, a recordar diariamente que he sido un hombre tomado de entre los hombres, para comprender, para acompañar, a descubrir mis debilidades y fortalezas, mis miedos y esperanzas, mis inquietudes, a descubrir lo que me frustra o preocupa en algunos momentos, a confiar y poner en práctica todo lo que la formación me ha dado, y seguir creciendo reconociendo siempre que mi vida depende de la voluntad de Dios.

¿Qué he hecho?

Una de las actividades en las que me he enfocado es no dejar de seguir estudiando, buscando los momentos para la lectura, la reflexión, también he compartido algunas reflexiones en las redes sociales (algo que lo pensé por varias semanas), he buscado seguir actualizándome en algunos temas o cursos en línea, y participado en la eucaristía, también porque no decirlo, me he divertido, dentro de casa, bailando, jugando (con mis sobrinas), cantando, he descansado, también me he desvelado, e participado en la Eucaristía, en pocas palabas he aprovechado para conocerme más, para seguir creciendo en la voluntad de Dios.

¿Qué he descubierto?

He descubierto la importancia que tiene mi familia, a ser cercano a ellos, a estar atento también en las necesidades de los demás, a no dejar de orar y confiar más en Dios.

Te invito a descubrir diariamente la voluntad de Dios y agradecerle la vida que ahora nos permite vivir.