San Bernardo Abad, enamorado de María
María Gabriela Hernández Cuevas
San Bernardo Abad, fue un hombre excepcional con un carisma para atraer a las personas a la vida religiosa. Gracias a la obra de Dios en él, innumerables vocaciones llegaron a la Orden del Cister, también conocida como “trapenses”. Fue capaz de atraer con sus palabras a gran parte de su familia a la entrega total a Dios como religiosos. San Bernardo es considerado Doctor de la Iglesia.
Nació en Borgoña, Francia en una familia que se ocupó en formarlo en el catolicismo. Tras darse cuenta de las tentaciones que ofrecía el mundo, experimentó desilusión y vacío. Una noche de Navidad, tuvo una visión de la Virgen María entregándole a Jesús en brazos, para que lo amara y lo hiciera amar por muchos. Esto fue decisivo para que a los 22 años entrara al convento de la Orden de Cister, siendo muy bien recibido pues atravesaban un momento de aridez en vocaciones, tenía ya 15 años que no llegaba ninguna nueva vocación.
Tal fue su entrega y capacidad que a los 25 fue enviado a fundar el monasterio de Claraval. Comenzaron siendo 20 y a los pocos años alcanzaron más de 100. De este convento, salieron más monjes a fundar otros 63 monasterios y también un religioso que fue nombrado Papa: Eugenio III. La capacidad de predicación de San Bernardo era un don concedido por Dios para convencer a quien lo escuchaba, acerca de las maravillas de entregar la vida al Señor y servirle, además estaban acompañadas por una vida penitencial. Se dice que gracias a su apostolado, Dios suscitó que 900 monjes realizaron su profesión religiosa.
San Bernardo fue un hombre entregado al servicio y a la evangelización, un predicador excepcional, pero distinguido por la vida de oración y meditación. Inculcó a los monjes la importancia de que las ocupaciones diarias no opacaran el encuentro con Dios. También se le reconoce su amor a la Santísima Virgen María, a él le debemos un fragmento del Salve: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María". En ella siempre buscaba refugio y confiaba en su intercesión orando con frecuencia: “Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu auxilio recibir".
Pidamos la intercesión de San Bernardo Abad para que Dios suscite vocaciones en nuestra Arquidiócesis de Xalapa.
Fuente: Catholic.Net