Arquidiócesis de Xalapa

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LOS DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN

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Agustín Guzmán Palacios

Con la creación de Secretaría de Educación Pública, en octubre de 1921, el gobierno federal adquirió un gran compromiso con el pueblo, ya que la educación requería de gran apoyo. En ese mismo mes es nombrado como secretario de dicha dependencia el licenciado José Vasconcelos Calderón, quien en su discurso manejó la perspectiva de la vinculación de la escuela con la realidad social, y se reflejó en su discurso: “Al decir educación me refiero a una enseñanza directa por parte de los que saben algo, en favor de los que nada saben, […] he allí nuestro propósito”, implementando con esta aseveración un gran desafío.

El gran desafío de nuestras autoridades, tanto federales, estatales y municipales no es solamente incrementar de manera cuantitativa, abriendo nuevas escuelas, contratando más profesores, aumentando la matrícula en los distintos niveles educativos, sino de elevar la educación de manera cualitativa, misma que llevará al desarrollo armónico del ser humano, favoreciendo de esta manera su educación integral, con conocimientos, habilidades, actitudes y valores que lo harán un mejor ciudadano y así enfrentar de una mejor manera los retos que la sociedad le presente.

No debemos olvidar la situación actual, en donde prevalece una enorme desigualdad social y económica, aunada a las consecuencias de una pandemia, en donde para poder cursar el ciclo escolar 2020-2021 son necesarias una gran variedad de herramientas, materiales y tecnologías que muchos alumnos no tienen y que son necesarios para llevar a cabo su curso escolar de manera satisfactoria. He aquí otro gran desafío, tanto de los alumnos como de los padres de familia. Y qué decir de los docentes, cuyo reto es mayúsculo, pues muchos profesores no cuentan con los conocimientos ni habilidades tecnológicas para desarrollar su tarea de manera eficiente.

Si bien es cierto que los desafíos de la educación los debe de enfrentar el ámbito educativo, no debemos olvidar que todo se encuentra interrelacionado, en donde el estado de una dimensión afecta a los demás , así que los problemas del ámbito educativo no están separados de los demás ámbitos que conforman a la sociedad, es por ello que se requiere de una participación activa y comprometida de todos los sectores para alcanzar esa meta que se pretende en la educación, la de formar individuos de manera integral que reflexionen, analicen y comprendan su realidad, responsabilizándose de sus actos realizados en su entorno.

Pero ante todos estos desafíos, no debemos olvidarnos de la gratitud, de dar gracias a Dios por la vida, por la oportunidad que nos da para enfrentar los desafíos que se nos presentan, desde nuestra situación, ya sea como alumno, maestro, padre de familia o autoridad educativa. Con la ayuda de los dones del Espíritu Santo (Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios) debemos dejarnos conducir y estar conscientes del amor de Dios, que como padre nos motiva para continuar y salir avante en todos los desafíos que se nos presenten.