EDUCACIÓN A DISTANCIA
AGUSTÍN GUZMAN PALACIOS
Hace unas semanas inició el ciclo escolar 2020-2021, un ciclo escolar atípico, denominado por la Secretaría de Educación Pública como un ciclo híbrido, en donde iniciaría a distancia, con ayuda de todos los sectores educativos y de las tecnologías de la comunicación, esto, mientras las condiciones nos permitan asistir a la escuela de manera presencial. Pues la misma dependencia federal respeta el artículo tercero constitucional en el que restablece el derecho a la educación y ésta no puede frenar la educación de millones de alumnos. Es aquí donde la Secretaría de Educación privilegia el cuidado de la salud y la vida, aliándose con la Secretaría de Salud para llevar a cabo diversas acciones en beneficio de la salud de todos los mexicanos.
Se sabe que la función de la escuela es insustituible, pues es necesaria para el desarrollo integral de los individuos, en donde, como entes sociales necesitan de la convivencia entre pares para poder practicar esas conductas necesarias y poderlas regular para interactuar y poder convivir de una manera armónica. Por supuesto que la función del docente toma relevancia, pues el trabajo personal del maestro muchas veces resulta indispensable ante las diferentes situaciones que atraviesa el alumno, y es ahí donde el profesor detecta y atiende de manera personal al alumno.
El trabajo en casa se volvió diferente, pues algunos padres están al tanto de las actividades escolares de sus hijos y les proporcionan la atención necesaria para desarrollar las actividades escolares, así como los materiales en la medida de sus posibilidades, otros atraviesan problemas económicos y no pueden ofrecerles lo necesario para poder realizar sus actividades, tales como internet, computadora, laptop, Tablet, celular, televisión o radio, por lo que de las condiciones socioeconómicas de los alumnos dependerá en parte el éxito del ciclo escolar.
En otros casos los padres trabajan y no pueden atender a sus hijos, dejando esta función a un familiar, como los abuelitos, tíos, los propios hermanos o tal vez a alguna persona ajena a la familia. Y qué decir de los hogares en donde habitan más de un escolar y tienen que tomar diversos acuerdos para que todos puedan acceder a sus clases, es ahí donde surge el conflicto, tanto en lo material como en la convivencia entre la familia, desatando en algunos casos desajustes emocionales que afectan a cada uno de los integrantes de la familia, esto aunado a lo de la pandemia, pues de una u otra manera ha afectado a todos.
Si bien es cierto que estamos viviendo tiempos difíciles, tanto en lo económico, social y en lo educativo, no debemos de olvidarnos de Dios, para que nos dé la fuerza y la sabiduría para enfrentar cada una de las situaciones que día a día se nos presentan, y poder resolverlas de la mejor manera, sin olvidarnos que el buen cristiano siempre velará por el bienestar de todos y cada uno de los integrantes de su familia y de su comunidad.