Arquidiócesis de Xalapa

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Desde joven el Señor te llama. Carta a un joven

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Irwing Contreras Sánchez

En estos días, platicando con unos amigos, estaba recordando una fecha sumamente importante para mí. El 20 de noviembre de 2006 recibí una carta que cambió mi vida, pues en ella me invitaban a pertenecer al grupo más espectacular que existe sobre la faz de la tierra, el club de la Gracia, donde no hay que pagar inscripción o anualidad, y como si esto fuera poco, a cada rato te regalan cosas. Quiero compartir contigo esta carta para ver si al igual que yo te unes al club. La carta dice lo siguiente:

Te he escrito a ti joven porque eres fuerte, porque has aprendido a llevar tus dificultades desde la juventud. Te he escrito a ti porque a pesar de que en tu adolescencia y juventud has disfrutado de los impulsos de tu corazón, también te has dado tiempo de reflexionar sobre aquello que te ha causado dolor y angustia. Te he escrito a ti porque intentas obedecer a tus padres, entendiendo de forma humilde que ellos tienen mayor experiencia que tú. Te he escrito a ti porque eres un joven soñador, creativo, con propuestas que para algunos sonarán inalcanzables, pero que para mi son totalmente posibles; por eso te digo que no dejes que nadie te menosprecie por ser joven. Te he escrito a ti por la nobleza de ese corazón de carne que tienes, que es capaz de sentir lo que el prójimo experimenta, porque eres valiente y el amor que posees es inmenso. Te he escrito a ti porque sin darte cuenta, eres inspiración para otros y tienes el potencial para ayudarme a compartir mi mensaje. Te he escrito a ti porque tu vida está llamada a la felicidad, porque has sido creado de forma perfecta.

Seguro ha habido ocasiones en las que has fallado, en las que sientes que has defraudado a otros, que has engañado; sin embargo, en tu corazón hay muchísima pureza que rescatar y compartir, no estás solo porque yo estoy contigo, y mis expectativas sobre ti son enormes. Deseo tanto que camines conmigo y me ayudes a compartir el Amor que me emociona saber tu reacción al leer esta carta. Te aseguro que no te arrepentirás, que será una aventura emocionante y habrá momentos inesperados que te causarán muchísima alegría. El trabajo no es fácil, pero juntos haremos que la carga sea menor. No tengas miedo de aceptar, yo confío en ti, pues desde joven te estoy llamando. ¿Qué dices? ¿Me seguirás?

Atte. Jesús