Arquidiócesis de Xalapa

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Las anécdotas de la vida de los santos son como la espuma del mar

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José Antonio Serena González

En una tarde lluviosa después de la respectiva misa vespertina, me dirigí al museo de San Rafael Guízar Valencia, ubicado en la calle Juárez #70, en donde me esperaba el Padre Rafael González, con su peculiar sentido del humor hizo un a broma entre los presentes en ese momento, después de las risas y saludos pasamos a su oficina, llena de libros, imágenes y cajas con miles de documentos.

Le pedí al Padre Rafael González que me contara algunas anécdotas de la vida de San Rafael Guízar y su experiencia en todo el proceso de beatificación y canonización, comenzó diciendo que toda su vida fue una anécdota…

De memoria, sin un solo libro en la mano, más que la mirada al horizonte y sus recuerdos; comenzó…

El crucifijo robado

En la ciudad de México, él vivía en Azcapotzalco en la calle de otoño 18. En una ocasión deambulaba por las calles de la ciudad; pasaba por una esquina y vió un bullicio callejero, una “boruca”, hombres y mujeres hablaban y discutían, apostrofaban a un muchacho. Ese muchacho se había robado un crucifijo de una casa del vecindario, lo atraparon, lo tenían rodeado y lo querían linchar, San Rafael Guízar era un experto en humanidad y se metió a la boruca, preguntó ¿Qué hizo? Es un ladrón, le respondieron, se robó un crucifijo, mire usted, ahí lo tiene y le preguntó al muchacho ¿Qué hiciste? A lo que el chico respondió: pues me robé este crucifijo, San Rafael replicó ¿Por qué te lo robaste? El muchacho contestó, en mi casa hay hambre, me lo robé para venderlo, San Rafael sacó $50 que era mucho dinero en su tiempo, añadió el Padre Rafa, y se los dió al muchacho y le dijo trae acá el crucifijo, ¿de quién es? preguntó a la gente, un señor respondió es mío, no sabían que era el obispo de Veracruz, mencionó el Padre Rafael. Entonces le devolvió el crucifijo; aquí viene lo fuerte de la anécdota dijo el Padre Rafa, tenga su crucifijo y para que no se lo vuelvan a robar, guárdelo en su corazón.

Con una sonrisa en el rostro el Padre Rafael me dijo, fíjate que bonito, como querían linchar a este chico y les dio una lección de vida. Salió san Rafael de la boruca y se fue silbando a 2 voces rumbo a Azcapotzalco.

El Padre Rafael me contó 2 historias más, además de su experiencia en el proceso de beatificación y canonización, pero me gustaría que lo escucharas de su voz, aquí te dejamos un enlace para que accedas al audio de la entrevista.

Al finalizar el Padre Rafael me dijo: Las anécdotas en la vida de los santos son como la espuma del mar, el mar es grandioso por sí solo, la espuma es fugaz, pero la espuma fugaz añade hermosura a la hermosura del mar, porque el mar sin espuma no es muy bello, pues las anécdotas en la vida de los santos añaden notas de santidad y hermosura.

Escucha la entrevista completa aquí: https://soundcloud.com/arquidi-cesis-de-xalapa/las-anecdotas-rumbo-a-los-altares-del-santo-obispo-de-veracruz