ASAMBLEA ECLESIAL 2020
Pbro. Carlos Carmona Montano
Durante Este año se han detenido muchas actividades que se habían programado en nuestra agenda pastoral. Todos sabemos cuáles se han suspendido a nivel parroquial, decanal o diocesano. Otras actividades se realizaron “de otro modo”, muchas de ellas de manera virtual.
La Asamblea Eclesial que cada año se realiza en el mes de octubre, no podía ser suspendida. Es necesario que la pastoral de nuestra Iglesia diocesana siga caminando en la esperanza. Esta Asamblea se realizó los pasados días 28 y 29 de octubre. Somos una Iglesia peregrina en medio de las alegrías y tristezas de este mundo.
El objetivo de este año es: Motivar a los Agentes de Pastoral de nuestra Arquidiócesis para continuar trabajando en nuestra tarea evangelizadora en medio de la pandemia asumiendo de manera sinodal los compromisos necesarios.
Esta Asamblea Eclesial la realizamos de manera virtual, teniendo una muy buena participación de laicos, laicas, sacerdotes, Sr. Arzobispo y estructuras diocesanas. Se dio la oportunidad a todos los agentes de pastoral que gustaran participar. Nuestra insistencia fue el ser positivo y propositivos. La pandemia no puede truncar nuestros planes pastorales ni detener nuestras actividades programadas.
Se organizó el trabajo durante los dos días por las mañanas en un horario de 10:00 a 13:00. Su resultado pareció muy interesante en los contenidos presentados.
Los temas tratados fueron la presentación de las conclusiones logradas en el Taller Provincial que se tuvo, también de manera virtual, el pasado mes de septiembre. En esa ocasión participamos los Decanos, la Codal y el Equipo diocesano de pastoral. Se presentaron también las aportaciones que nos enviaron los decanatos sobre las acciones pastorales realizadas en este tiempo de Pandemia junto con las acciones pastorales logradas por los Secretariados y Departamentos de pastoral diocesana.
Tuvimos también la participación del P. David Jasso, Secretario Técnico del PGP, de la Arquidiócesis de Monterrey, nos invitó a que ante los retos de la pandemia es la Redención quien renueva, reconcilia y reorienta todas sus opciones importantes y “reconstruye relaciones rotas”. Motiva a seguir entusiasmados ante el llamado que Dios le ha hecho y a poner su confianza en María de Guadalupe, citando el numeral 19 “quien puede conducirnos a la serenidad necesaria para hacer un sano ejercicio de escucha del sentir del pueblo de autocrítica, de trabajo en común, de agradecimiento, de festejo y desde luego de arrepentimiento, así como de nuevas propuestas y compromisos”.
“Hoy más que nunca estamos llamados a ser una Iglesia Pueblo, misionera y evangelizadora que, como Madre compasiva y testigo de la Redención, siga construyendo y anunciando la dignidad humana, comprometida con la paz y las causas sociales, compartiendo con los adolescentes y jóvenes, la tarea de hacer un país lleno de esperanza, alegría y vida plena”.
Esta Asamblea ha sido una experiencia nueva, llena de esperanza y propositiva para nuestro futuro pastoral.