LA PORNOGRAFÍA, ¿LA NUEVA ADICCIÓN?
Celeste del Ángel
Hace casi 20 años se consideraba una cuestión moral, hoy es un asunto de salud mental. Los últimos 10 años ha aumentado la demanda terapéutica con respecto al consumo problemático de la pornografía, así lo explica la Lic. Ana Laura Hernández, doctorante en psicoterapia y certificada en atención a la adicción a la pornografía. La pornografía desde su raíz etimológica significa tratado de la prostitución, Porné: prostituta y Graphien: estudio, tratado, escribir, describir. Estamos hablando que alguien hace uso comercial de un cuerpo, estamos hablando de comercialización de personas.
Algo que es de llamar la atención es que los niños de 8 o 9 años están ingresando a consumir pornografía. Cuando el contenido de la pornografía es su único conocimiento que tienen de la sexualidad, les llamamos porno-nativos, porque desde ahí nos vamos dando cuenta que el concepto que ellos van teniendo de la sexualidad y de las relaciones interpersonales, ya está distorsionado. Hoy en día la edad en que los pequeños consumen la pornografía es de 13 años en los varones y de 15 en las mujeres. Cuando una persona empieza a temprana edad, a partir de los cinco años de consumo ya se consideran personas adictas, del 3 al 7% de la población ya tiene una adicción a la pornografía.
De entrada, lo que ocurre en la pornografía es ciencia ficción, lo que ocurre en los videos pornográficos son actuaciones reales. Estamos hablando de actores que han recibido cirugías y sus cuerpos son hormonados para aparecer de tamaños desproporcionados en cuanto al tamaño de genitales y mostrar respuestas sexuales fuera de la realidad.
Hoy el peligro exponencial es que nos muestran escenas extremadamente agresivas, el 90% del contenido se caracteriza por ser agresivo. En el 70% de los videos el hombre es el que ejerce violencia sobre la mujer. La mujer aparece como sometida, como víctima de estos eventos con las consecuencias que vamos a ir viendo. Si el porno es la principal fuente de educación de una persona, está adquiriendo información distorsionada, desequilibrada, muy lejana de la realidad.
A lo largo de la historia siempre se ha tratado de representar la sexualidad mediante formas artísticas, plasmando la belleza y estética de las relaciones sexuales, la intimidad y el desnudo. Pero a principios del siglo xix aparece la fotografía y con ello las revistas como Playboy y Penthouse (implicaba salir a comprar a un puesto de revistas, una tienda, un videocentro o sex shop store y demostrar su edad). Por lo regular las veían personas de mayor edad y si llegaba a manos de los menores era porque algún tío o primo la había dejado al alcance. Después llega el video en cassette y con ello una nueva forma de difundir la sexualidad. El uso del internet y en especial a través del móvil ha modificado la manera en la que los adolescentes acceden a contenido sexual explícito online.
El consumo de la pornografía se ha potenciado por la accesibilidad, cualquiera que tenga una señal de internet puede acceder a ello. Es asequible para el que puede adquirir un móvil, una tablet y el acceso a la mayoría de esos sitios no tiene costo. Además del anonimato por ser el dispositivo móvil un objeto personal.