Arquidiócesis de Xalapa

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La afición del placer culposo

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Celeste del Ángel

El resultado natural de ver pornografía es la excitación sexual y masturbación. El placer libera hormonas y neurotransmisores agradables como la dopamina y la oxitocina, que es la hormona del apego. En todo caso si el individuo llega a tener relaciones sexuales con otra persona, pero es una relación casual, generará una relación tóxica, pues no será una relación basada en el amor, con la que no la ata nada.

Hay ciertas señales con las que podemos ver cuando se evoluciona de afición a adicción:

1. Como la cantidad de tiempo que se le dedica, al principio puede ser casual pero cuando empieza a ser un hábito, esto es señal de que está en camino de ser una adicción.

2. Como respuesta a los estados de ánimo, cuando se está estresado por ejemplo.

3. Como premio ante logros.

4. Compulsión por ver pornografía, empieza un pensamiento recurrente, acompañado por ansiedad por hacerlo.

5. Ansiedad al no poder estar a solas para verla.

6. Infructuosos esfuerzos por dejarla.

Entre más temprano una persona empieza a ver pornografía es más fácil que se vuelva una adicción, se vuelve un acto regular en la vida y no puede dejarla fácilmente. Buscan material cada vez más fuerte, van escalando pues ya no les satisface, como los alcohólicos que necesitan las sensaciones que recibían al principio. Aparece una desensibilización, el sujeto se siente adormecido, hasta el porno más fuerte deja de excitarlo. Con ello aparece un comportamiento sexual anómalo, como impulsos desenfrenados por llevar a cabo estos actos al mundo real, pueden convertirse en delincuentes sexuales.

La persona, independientemente de su preferencia sexual, el primer tipo de pornografía que ve es heterosexual, cuando esto ya no es suficiente, las personas empiezan a ver pornografía homosexual. Aquí el joven puede encontrarse en una crisis de identidad, pues se siente atraído o excitado por gente de su mismo género. El siguiente tipo de pornografía es el llamado Hard porn o sexo duro, donde hay golpes, estrangulamiento y la persona empieza a tener problemas de tipo moral, pues se cuestiona por qué siente excitación ligada a la violencia. Pero sigue escalando aún más hasta llegar a un tipo de pornografía denigrante, donde hay tortura sexual como el sexo anal doloroso, donde puede haber ruptura de los esfínteres o hasta provocar el vómito, la persona puede entrar en grado de confusión muy fuerte, y los porno nativos empiezan a creer que esa es la vida real, pero no pueden parar. El siguiente nivel es la violencia grupal, lo que en Europa se les conoce como «manadas», los chicos de estos grupos refieren que veían este tipo de pornografía. Otro nivel es la zoofilia, que es tener sexo con animales y la pornografía infantil.

La intención es desvincular a la persona de su integridad, es desvincularla de sus dimensiones espiritual, afectiva, social, intelectual, lo cual no es factible, pues no es posible separar la parte biológica de la integridad que somos como seres humanos.