Arquidiócesis de Xalapa

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La esperanza es la profecía del futuro

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Pbro. Joaquín Dauzón Montero

¿Por qué he titulado esta reflexión dominical de esa manera? Bueno, es que algunos comentadores del texto que, al iniciar el Adviento, nos propone la Liturgia, dicen que Jesús nos da ejemplo de cómo vigilar durante toda su vida. Si, Jesús vivía despierto, vigilante, muchas veces en oración, esperando, lo que él llamaba “mi hora”, como en las bodas de Caná de Galilea.

Muchas veces en la noche, en la oscuridad, momentos de ausencia de la luz, en los que se mueven fuerzas impensadas: los ladrones casi siempre buscan la oscuridad, por ejemplo, figura que Jesús utiliza para invitarnos a vigilar; pero el momento cumbre de esta vigilancia la vive en Getsemaní. Jesús sabe que es la noche definitiva de su combate contra el maligno y vigila y ora, para hacer la decisión fundamental de su vida: salvar a los hombres, abandonándose en la voluntad del Padre que lo envió, y disponiéndose a dar su vida.

Las tres palabras claves para comprender este texto son: vigilancia, oración y esperanza, porque la esperanza, que es la profecía del futuro, es la que jalona, la que hace posible, la vigilancia. Jesús se lo pide a Pedro, Santiago y a Juan, tres veces, y les dice: “ha llegado la hora” por la que vigiló y espero, trabajó y oró. El tema de la esperanza recorre toda la Sagrada Escritura y se encuentra ligada a la promesa divina de la tierra definitiva, y por eso, lo dicen los comentadores, el hombre es alguien que espera su plena realización en la tierra y como caminante vigila y espera, trabaja y ora, para que se lleve a efecto, lo que espera. Y no vigila con miedo sino con la gozosa esperanza de ser partícipe del gran amor de Dios que lo creó para él. A este propósito, nos hacemos cargo de nuestra realidad.

En el texto de este domingo, no sólo Pedro, Santiago y Juan, quienes al principio de este discurso le preguntan sobre lo que va a suceder (Mt 13, 1ss), están llamados a vigilar, sino todos: “lo que les digo, se lo digo a todos, estén prevenidos”, dice el texto de hoy. ¿Cómo hombres de la biblia, seguimos vigilantes y esperando? Se ha dicho, muchas veces, que somos una sociedad del deshecho, es decir, una sociedad light, en la que estamos involucrados. La caracterizan así: trivial, frívola, ligera, todo para ella es etéreo, leve, volátil, banal, permisiva, cambiante, superficial, hasta su manera de expresarse es insustancial… Así caracterizada nuestra sociedad ¿Habrá lugar para esperar vigilando la venida del Señor?

El tiempo de Adviento es, precisamente, un llamado actual para reconsiderar nuestra situación, porque Dios nos ha amado tanto que nos ha entregado a su Hijo y, hoy y siempre, desea nuestra salvación. La tierra prometida es nuestro objetivo. Probablemente no todos hayan sido atrapados por la cultura light, pero todos debemos vigilar.