Los jóvenes y el Adviento
María Gabriela Hernández Cuevas
Recuerdo que cuando era niña me entusiasmaba mucho poner el árbol de navidad, adornar la casa, poner con mi familia el “Nacimiento” y disfrutar de cada reunión de esta época navideña, pero sin duda lo que más me motivaba eran los regalos en Navidad y Día de Reyes. Fui creciendo y al disminuir el tema de los obsequios me di cuenta de que la ilusión no era la misma, obviamente me seguía gustando la temporada de Navidad, pero la miraba de forma rutinaria y sin tanto entusiasmo. Sí, por mucho mi Navidad estaba centrada en lo que iba a recibir: en los juguetes debajo del árbol y los dulces interminables.
Cuando Jesús salió a mi encuentro a los 16 años, fue cambiando muchas cosas en mi vida y una de ellas ha sido la manera en la que me invita a vivir el Adviento y la Navidad. Ahora tengo 25 años y cada año me sorprende y me enseña cosas nuevas para disfrutarlo de una mejor forma. No te voy a mentir, como joven obvio que no puedo evitar pensar en las reuniones, en los intercambios de regalos y en las cenas navideñas que me encantan. Estas son cosas muy buenas, pero Jesús siempre me invita a poner la mirada en lo que importa, me invita a que lo que más brille no sean los adornos, sino Él en el centro, ¡pues claro! ¿A quién no le gusta que le festejen su cumpleaños?
Como jóvenes tenemos siempre sed de ayudar a los demás, de poner nuestra energía y fuerzas para cambiar el mundo, para hacer amistades, eso Dios lo quiere potenciar en este tiempo para que seamos sus manos, sus pies, sus labios para este adviento. El niño Jesús quiere regalarnos caridad, amor al prójimo, misericordia, sencillez, vida espiritual, fe, esperanza y mucho más. Porque, aunque se trate de celebrarlo a Él, a Cristo le hace feliz darse por completo a nosotros. Creo que lo mínimo que podemos hacer es prepararle un buen regalo en este adviento, no sé, un corazón abierto al amor sería una buena opción. ¡Ya comenzamos este adviento, déjate sorprender por Dios y mira al prójimo!