Arquidiócesis de Xalapa

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EL DESPERTAR DE LOS LAICOS

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Alejandra Yáñez

Desde hace varios años, muchos hemos sido testigo de cómo incrementan las amenazas contra la vida y la familia en las políticas públicas. Tenemos leyes que buscan cambiar el orden natural en la sociedad. En el año 2016, vimos cómo desde el Senado de la República se proponía una Ley General de Niños, Niñas y Adolescentes que tenía unas aristas muy peligrosas: la reducción de la patria potestad, facilitar la emancipación sexual de los menores, la promoción de falsos derechos.

Los laicos vivimos en un país que sufre violencia, falta de oportunidades, inseguridad y mucha ideología de género. A pesar de que los mexicanos afirmamos ser guadalupanos, nuestro país está siendo presionado para cambiar las instituciones sociales de manera cultural y legal, lo que nos está llevando a una verdadera crisis de valores. Se busca debilitar nuestras mayores fortalezas: la fe, la familia, el respeto a la dignidad humana, la solidaridad, el bien común. ¿Por qué? Tal vez, los gobiernos buscan tener ciudadanos más vulnerables y manipulables.

Quiero escribir a todos los hombres y mujeres de buena fe, que día a día buscan salir adelante. Somos pecadores, y todos los días caemos, fallamos, nos equivocamos. Pero la conversión es una acción constante. Los católicos sabemos qué el reto de la vida es HOY. El pasado ya pasó, y el futuro se definirá según nuestras acciones HOY. Por eso quiero invitarles a que esta conversión sea constante. Ora et labora.

La virtud más importante es la caridad. Y ésta implica muchas cosas. Entre ellas defender el orden natural que asegurará la fortaleza y la seguridad de futuras generaciones. Defender la vida no es defender fetos. Defender la vida en toda etapa de desarrollo es el mayor acto de generosidad: queremos que todas las personas vivan bien en cada etapa de desarrollo. Defender la familia es querer fortalecer el matrimonio como institución jurídica que permita al estado regular y cuidar a la familia, a los niños y a las mujeres.

Que no nos hagan dudar. Los laicos queremos el bien de todos. Pero para lograrlo debemos participar. HOY.