El amor entre los padres, modelo de conducta para los hijos
Celeste del Ángel
Las características diagnósticas con las que un terapeuta o padre de familia puede darse cuenta de que el afectado va camino a la adicción a la pornografía serán: pérdida de control sobre la propia conducta, cada vez necesita más cosas para sentir más emoción, Síndrome de abstinencia, persistencia en la actitud aunque conozca las consecuencias negativas a nivel personal, familiar o laboral.
Es posible que nosotros mismos estemos promoviendo los factores de riesgo en nuestra casa:
Una educación sexual nula, restrictiva o permisiva. Educamos en el día a día en la manera en que los hijos ven como se aman los padres.
Dificultad en las relaciones interpersonales. Va a tender al aislamiento, un hijo necesita trabajar en sus habilidades sociales, en tener amigos, fomentar hábitos que debemos practicar como ser empáticos para generar amistad. Esta cuarentena ha sido un factor de riesgo por estar encerrados sin contacto con la demás gente.
Dificultades en la relación de pareja.
Dificultad para identificar y gestionar las emociones.
Trauma o heridas emocionales (abuso físico, emocional o sexual).
Estilo de apego no sano.
Baja autoestima.
Problemas de identidad.
Familias negligentes. Los que no supervisan lo que ven sus hijos en las redes sociales, tienen fuera de control la vida de sus hijos.
El mensaje falso de la pornografía es que el sexo sólo tiene que ver con el placer, que sólo tiene que ver con el sexo genitalizado, borra la visión relacional de las personas.
Otra cosa muy peligrosa es que la pornografía legitima, banaliza y normaliza las agresiones hacia la mujer. Incluso las propias mujeres empiezan a verlo como algo normal. Se empieza a asociar el placer con la agresividad y peor aún, se asocia la virilidad a esta agresividad.
Las consecuencias de estos actos crearán una persona con conductas agresivas en el ámbito sexual, además de favorecer los estereotipos de género y roles sexuales: hombre domina, mujer se somete.
Se instrumentaliza a la mujer al tratarla como un objeto.
Fomenta la promiscuidad generando problemas personales, de pareja, matrimonio y familiares.
Pérdida de la capacidad de sentir compasión y empatía.
Un adolescente que tiene estos modelos de conducta tendrá relaciones tóxicas en un futuro, de dependencia, agresivas/violentas. No hace falta mencionar los casos de noviazgos violentos que llegamos a conocer. Serán esposos y esposas sin reciprocidad, inseguras, egoístas y de baja calidad y autoestima.
22% de los hombres y 46.2% de las mujeres ven como inaceptable el consumo de pornografía en una relación de compromiso. Pero la gran mayoría lo ve normal.
Hormona mata neurona, sí pero en los animales, no en las personas. Hoy tenemos que educar a nuestros hijos de una mejor manera de la que nosotros fuimos educados y eso se hace desde la infancia para tener una voluntad fuerte.