Arquidiócesis de Xalapa

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NO EXISTE EL DERECHO A MATAR

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Alejandra Yáñez

Esta semana, se llevaron a cabo diversas exposiciones en el Senado de Argentina, para analizar y votar lo que sería la ley que permitiría el aborto en ese país. Tanto en Argentina como en México, existen presiones para despenalizar la muerte de los no nacidos so pretexto de promover los derechos de las mujeres. Entre las expositoras, estuvo la Dra. Dorothy Estrada, representante del Comité sobre la discriminación contra las mujeres y las niñas de la ONU.

 Esta abogada, con estudios en reconocidas universidades extranjeras, afirmó categóricamente que la ONU está a favor del proyecto de ley argentino que despenaliza el aborto, abre la puerta a los vientres de alquiler, habla de mujeres y “personas gestantes”, entre otras cuestiones que dejan en mayor vulnerabilidad a los niños de ese país. Toda su argumentación se basó en falsas premisas para promover la imposición de una agenda antinatalista.

 Dejémoslo claro. El aborto rompe con los derechos humanos estipulados en los tratados internacionales de los que tanto México como Argentina forman parte. En todos los tratados se habla del derecho a la vida, y en dos de ellos se especifica que la protección a la vida humana debe darse desde la concepción (antes del nacimiento). El aborto no forma parte del acceso a la salud. La salud sexual y reproductiva abarca muchas prestaciones y servicios, y en la Plataforma de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo se dejó que el aborto no es un método de planificación familiar.

 El aborto es contrario a la Convención de los Derechos del Niño. Es claro que el derecho a la vida no debe estar por debajo del derecho a la libertad, igualdad, autonomía y dignidad. Son derechos que tienen el mismo nivel jerárquico en derecho internacional. Pero por sentido de lógica elemental, si no se privilegia el derecho a la vida, no se pueden garantizar derechos consecuentes a la existencia del ser humano.

 Los funcionarios de las Naciones Unidas promueven la creación de políticas públicas que atentan contra el orden natural del ser humano. Porque el aborto es un gran negocio. No olvidemos que en nuestro país, estos organismos internacionales están también presionando. Los mexicanos debemos entender que no somos ciudadanos de segunda clase, y debemos exigir el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos. Nadie nos debe imponer leyes contra natura, que no benefician a las mujeres ni a los pueblos.