EL AÑO 2021 SERÁ UN AÑO PARA LOS CATÓLICOS
El año 2020 fue el más complicado de muchos mexicanos en todos los sentidos. Padecimos en la salud, en lo económico y en la seguridad. Todos estamos viviendo con miedo y necesidad. En el tema político, sabemos qué el próximo año será de elecciones. Los católicos tenemos un gran papel que en la política. Si lo entendemos, todo puede mejorar.
Siendo un país guadalupano, de gente creyente y trabajadora en su mayoría. ¿Por qué nos aquejan los problemas que tenemos? Estamos viviendo un cambio de época, por el cual se nos imponen modificaciones en las leyes contrarias a la vida, la familia y a las libertades individuales. Y siendo los católicos la gran mayoría de los mexicanos, pareciera que incidimos poco en las políticas públicas. ¿Cómo que algo no checa, no creen? ¿Por qué siendo un país con una inmensa mayoría cristiana, no se respetan los valores básicos?
Alejandra Yáñez
El problema de los católicos es que siempre hemos dejado el tema de la política para “algunos cuantos”. Yo no opino… Yo le dije a mis hijos que la política es fea, que mejor no se metan... Y durante años, nos hemos apartado de la discusión política, tal vez por la falsa creencia de que los católicos no debemos participar en la política, ya que es un escenario lleno de retos y tentaciones. Jesús nos mostró en sus enseñanzas que debemos darle a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César. Jesús no nos dijo que no participáramos en las labores del “César”. Debemos entender que nuestras responsabilidades como ciudadanos son independientes de nuestras responsabilidades como hijos de Dios. Pero ambas coexisten y pueden llevarnos a la santidad.
Debemos aprender a entender como funciona la política. Debemos enseñar a nuestros familiares y amigos qué como mayoría cristiana, mucho podemos influir en las elecciones de diputados, para que se respeten y garanticen el derecho a la vida en toda etapa de desarrollo, el derecho de los padres a educar a sus hijos y la libertad religiosa. Si nosotros exigimos a nuestros gobernantes, políticas públicas con perspectiva de familia, nos tendrán que escuchar. No podemos seguir siendo apáticos, porque el “no hacer nada”, el no opinar y el no comprometernos en exigir, implica participar en la mala política, que tanto daño nos hace a todos los mexicanos.