La Sagrada Familia, nuestro modelo a seguir
Celeste del Ángel
En el comunicado dominical de este domingo 27 de diciembre de 2020, reconocemos en la figura de la Sagrada Familia nuestra vocación como parte de un núcleo que hará crecer a sus integrantes en valores morales y espirituales.
Se resalta el sacramento del matrimonio, el cual da al hombre y a la mujer la gracia redentora con la que formarán una familia, capaces de superar con amor, egoísmos y sufrimientos que seguramente allanarán su camino. El padre José Manuel Suazo Reyes nos recuerda los elementos que hacen que una familia sea el lugar natural para procrear la vida, un compromiso estable unido e indisoluble. Misión que sólo ha sido concedida por Dios a la unión de hombre y mujer. También resalta que se es padre y madre no sólo por engendrar, sino por proteger, cuidar y alimentar a los hijos.
La familia como unión creadora, además de generar la nueva vida, también es oportunidad de crecimiento de los esposos para caminar juntos hacia la santidad cristiana. Nuestro núcleo familiar es a la vez la primera escuela donde aprendemos a ser buenos cristianos y buenos ciudadanos, por el ejemplo y formación que nos dan nuestros padres. En casa hacemos iglesia doméstica para salir fortalecidos al mundo.
A semejanza de María y José cuando llevan a Jesús a presentar al templo, los padres también están llamados a cultivar los valores religiosos en sus hijos para hacerlos crecer en la fe cristiana.
Como desafío actual tenemos por delante la meta de no dejar caer y dejar que destruyan el concepto de familia natural, creadora de vida como nos lo ha encomendado Dios.