Arquidiócesis de Xalapa

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CUIDADO CON LAS FALSAS CATÓLICAS

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Alejandra Yáñez Rubio 

Falsos profetas han intentado confundirnos con mensajes confusos que buscan imponer intereses particulares a lo largo de la historia de la humanidad. En México y en todo el mundo, existe una asociación que se ostenta como católica, pero que en realidad busca torcer nuestra fe para promover un cambio de consciencia contrario al bien común, específicamente confundir a la población para permitir la legalización del aborto, presentándolo como un acto bueno que no contradice nuestra fe.

Estas “católicas por el derecho a decidir”, con recursos financieros que obtienen de organismos y compañías internacionales, nos manipulan mediante el uso de caricaturas de monjas y sacerdotes. En estas caricaturas retratan a quienes seguimos el magisterio y la tradición de la Iglesia como radicales, cerrados y contrarios a los derechos humanos.

Primero tenemos que entender que las personas no somos completamente buenos o malos, aunque siempre podemos mejorar. No importa que tan “perfectos somos”. ¡Ya es momento de alzar la voz y defendernos! Existen malos católicos, es verdad. Más no es correcto generalizar. Los católicos no somos contrarios a los derechos humanos ni queremos obligar a las mujeres a parir ante un embarazo inesperado, por el contrario, nuestro sentido de caridad y amor al prójimo nos obliga a visibilizar al hijo no nacido, quien también es persona, tiene derechos y no puede defenderse en este mundo posmoderno. El hijo no nacido no es un ser descartable, tiene derechos humanos.

Recientemente, este grupo de falsas católicas emitió un libro, junto con otras asociaciones feministas, en el cual se establece el concepto de “salud integral”. Ellas fabricaron un nuevo concepto de “salud”, por el cual se define como el bienestar físico, mental y social. El problema de esta nueva definición es que cuando una de estas “dimensiones” es afectada, por ejemplo con un embarazo, se debe permitir el aborto en cualquier etapa del mismo. Nada más contrario al sentido de caridad que tenemos los católicos. No nos dejemos engañar por las falsas católicas. Amar al prójimo es ayudar y defender a todas las personas, de manera especial a las más pequeñitas.