Arquidiócesis de Xalapa

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EL BAUTISMO NOS INTEGRA A LA IGLESIA: Arzobispo de Xalapa

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Lila Ortega Trápaga 

«La primera tarea del cristiano es recordar el día de su bautismo, pues es el día que nacemos a la Iglesia.» dijo el arzobispo monseñor Hipólito Reyes Larios, arzobispo de Xalapa, al dirigirse a la feligresía en la homilía de este domingo 10 de enero de 2021. 

Recordó la importancia de poseer también el Catecismo de la Iglesia Católica, que nos muestra la verdad de la fe.

Dio lectura al número 535, que dice: “El comienzo de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán. Juan proclamaba "un bautismo de conversión para el perdón de los pecados". Una multitud de pecadores, publicanos y, fariseos y saduceos y prostitutas viene a hacerse bautizar por él. "Entonces aparece Jesús". El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es "mi Hijo amado". Es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios”.

Explicando que la epifanía tiene 3 pasajes: la adoración de los Reyes Magos, las bodas de Caná y el bautismo de Jesús, que en el número 536 explica el CIC: “El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores; es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta. Viene ya a "cumplir toda justicia", es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados. A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo. El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él. De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, "se abrieron los cielos" que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.”

Y compartió los comentarios de dos santos sobre el bautismo, el de san Gregorio Naciancieno: «Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él» y de san Pablo VI en el Credo del Pueblo de Dios: «Por la gracia del bautismo "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la oscuridad de la fe y, después de la muerte, en la luz eterna».

«Muy queridos hermanos y hermanas, el bautismo nuestro es un nuevo nacimiento, un participar de la muerte y resurrección de Jesucristo, y es también ser hijos de Dios y por lo mismo, tener el cielo abierto y así poder llegar a la presencia de Él» Al final de la Eucaristía, monseñor Hipólito impartió una bendición especial a los niños que mañana reinician clases, al igual que a los maestros y papás, agradeciendo a estos últimos que se entreguen a la educación de los hijos como debe ser desde el inicio.