Arquidiócesis de Xalapa

Inicio  ›  Noticias

Una credencial poderosa en nuestras manos

Compartir

Alejandro Ortega Velázquez 

En México existe un documento personal, de enorme valor para los ciudadanos y ciudadanas que lo poseen. Se trata de la credencial de elector, la popular “INE”, que a muchos nos acompaña a todas partes y todo el tiempo.

Este práctico documento cumple dos funciones primordiales: nos sirve como medio de identificación personal para trámites administrativos, siendo la identificación oficial de mayor aceptación en México. Pero fundamentalmente es la llave maestra que nos permite ejercer nuestra participación electoral a través del voto.

El valor de la credencial de elector no está en su costo o en el material de su elaboración; se encuentra en el resultado que conseguimos al utilizarla en las elecciones, donde tenemos el derecho de decidir por una propuesta política o por una candidata o candidato al que le otorgamos nuestra confianza para lograr la calidad de vida que deseamos para nosotros y para nuestros seres queridos.

Seguramente en alguna ocasión has puesto en duda ese valor ciudadano y hayas decidido no votar. Es posible que abstenerte no signifique un mayor problema para ti, aunque sin pensarlo, hayas puesto tu futuro en las manos de otras personas que sí votaron y que tomaron las decisiones trascendentales por ti.

Las elecciones son decididas por las personas que salen a votar. Si no votas pierdes una oportunidad de expresarte y de elegir a quien le confiarás el desarrollo económico de tu comunidad, la salud, el empleo o las leyes que te darán certidumbre legal. Quizás a ti no te importe, pero podrías afectar a las generaciones futuras. Los padres le pueden dejar a sus hijos una excelente educación, pero es mejor heredarles un buen país. ¿De qué les sirve a los hijos una educación esmerada si en el país no encuentran las oportunidades para progresar?

Ojalá puedas reflexionar sobre el valor de tu credencial de elector, la que siempre te acompaña, que te empodera como ciudadana o ciudadano y te vincula a la toma de decisiones que impactan nuestras costumbres, nuestras creencias, nuestras familias y nuestras vidas.

Lo importante es que reflexiones y te decidas en participar en las próximas elecciones, sin dejar en manos de otros las decisiones que te atañen. Ese es el poder de la democracia y ese poder no lo debemos soltar. Piensa que votando podrás forjar tu futuro.

Tu poder está en tu voto.