EL DERECHO A LA VIDA NO SE CONSULTA
ALEJANDRA YÁÑEZ RUBIO
Los derechos humanos son garantías esenciales para todas las personas, que no se deben limitar a nadie por ninguna razón. Por esta razón decimos que los derechos humanos son universales, inalienables, irrenunciables, indivisibles, intransferibles, imprescriptibles e irrevocables. Los católicos debemos decirlo fuerte y claro: los derechos humanos no se consultan, se garantizan. No se debe discriminar a los no nacidos debido a su tamaño, origen o estado de salud.
Las reformas propuestas por los colectivos feministas se impulsan con el pretexto de “defender los derechos de las mujeres”. Estos grupos promueven el aborto como falso derecho, y al mismo tiempo promueven leyes que protegen al violador, ya que no exigen la persecución del delito. Quieren que las mujeres aborten en los hospitales públicos, sin que Fiscalía o la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes investiguen por qué las mujeres solicitan un aborto bajo la causal de violación. Si analizamos con detenimiento, veremos que sus propuestas son contrarias al bienestar de las mujeres, ya que no buscan castigar al delincuente, sino terminar con la vida del inocente.
En México, 17 diputadas federales de MORENA buscan imponer la despenalización del aborto a nivel nacional. Es muy grave que un grupo minoritario pretenda representar a la mayoría de las mujeres, quienes no estamos a favor del aborto, ignorando las verdaderas prioridades de las mujeres mexicanas. Por esta razón, los movimientos de mujeres provida seguiremos trabajando para demostrar que los pequeños grupos de diputadas y de feministas no hablan por todas. Necesitamos que todas las mujeres cristianas se sumen y participen. Que las feministas #NoHablenPorTodas.
Dejémoslo claro: el aborto no es un derecho ni una deuda pendiente para las mujeres. El aborto no es un procedimiento que garantice el derecho a la salud, ni a la libre autodeterminación. Los verdaderos derechos humanos están establecidos en distintos tratados internacionales, en los cuales se garantiza que las personas concebidas aún no nacidas tienen derechos, y por ellos hablaremos.
Los católicos tenemos que hablar fuerte y claro. Queremos que nuestros legisladores y gobernantes respeten y garanticen el derecho a la vida en toda etapa de desarrollo. Estamos en un año electoral, y debemos empezar a exigir posturas claras en el tema que es igual de importante al de la economía, la generación de empleos y el respeto al Estado de derecho.