Arquidiócesis de Xalapa

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QUINTANA ROO PRIVILEGIA LA AGENDA DE MUERTE

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Alejandra Yáñez Rubio 

En Quintana Roo se ha violado el estado de derecho. Grupos de feministas han usado la violencia contra las mujeres para secuestrar y vandalizar un Congreso local e imponer una agenda de muerte. El gobierno ha privilegiado el apoyo y la protección a quienes dicen representar a las mujeres. Desde el año pasado, el edificio ha sido ocupado de manera ilegal por estos colectivos, quienes han exigido no sólo que se les ponga aire acondicionado, luz. También los alimentos. Hacen fiestas con DJs adentro, escalan las paredes, pintan las instalaciones y chantajean a los diputados para despenalizar la muerte del mexicano no nacido.

No hay condiciones para asegurar un proceso legislativo neutro y justo. Olga Sánchez Cordero lo dijo bien en una mañanera: “las mujeres y “sus representantes” definirán la despenalización del aborto en los estados”. Empezaron ya con la estrategia en Quintana Roo. Estas mujeres viven dentro del Congreso, y en un acuerdo muy ventajoso, pusieron las fechas para que el Congreso, secuestrado y obediente, haga foros, mesas de trabajo, y elabore el dictamen para que se vote a la brevedad la despenalización del aborto.

El gobierno está promoviendo el vandalismo y la ilegalidad. Se premia a quienes rompen las leyes. Y a los ciudadanos que buscan mantener el orden y la legalidad se les ignora. Las feministas acordaron con los diputados no salirse del Congreso hasta que “se vote su dictamen”. Además, los diputados de ese estado acordaron no ejercer acción penal en contra de ellas ni hoy ni mañana. Cuanta impunidad.

Una amiga fue al Congreso hoy. Estas mujeres viven con 7 perros pitbull para impedir que otro movimiento o grupo busque recuperar el recinto. Además, el edificio está resguardado por policías. Por órdenes de gobierno federal, y con el consentimiento del gobierno local, se protege el trabajo de estas vándalas.

Para los ciudadanos comunes no hay legalidad. Para quienes violan la ley y vandalizan, sucede lo contrario. Gobierno federal y local las protege, las mantiene y se privilegia su agenda de sangre. Con impuestos del pueblo quintanarroense, se les paga la luz, el aire acondicionado y se somete a un congreso local, para que haga las leyes, como “ellas quieren”. Qué doloroso es ver una institución secuestrada. En Quintana Roo, se impone contra toda legalidad una agenda de muerte.