Arquidiócesis de Xalapa

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Llama arzobispo de Xalapa a cristianos a no consentir la tentación

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Lila Ortega Trápaga 

Monseñor Hipólito Reyes Larios, arzobispo de Xalapa, mencionó que este domingo es conocido como el de las tentaciones, y lo que hay que entender es que cuando Jesús se retira al desierto, trata de entrar con su padre para entender su misión y la tentación es tratar de apartarlo de la voluntad del Padre. Pero Jesús es celoso de lo que Él conoce como su misión, hacer la voluntad del Padre, y salvar a la humanidad.

Por eso todos los creyentes debemos pensar como piensa Dios, y no como piensan los hombres. Aunque de manera cotidiana hacemos lo contrario, pensamos en la voluntad humana y no en la voluntad de Dios. Y nos enfrentamos a las tentaciones, que son los engaños del enemigo para hacernos querer ser como dioses. «Caer en la tentación se llama consentimiento, y es ahí donde empieza el pecado.» Decía san Rafael, que el pecado es faltar a los mandamientos.

Algunas de las tentaciones actuales, dijo monseñor, es la infidelidad, el apego al dinero, y aquí entra cuando los papás buscan darle a los hijos todo económicamente a base de trabajar todo el día, pero ignoran el acompañar en la educación a sus hijos. Otra tentación es la de rendir culto a la santa muerte, que de santa no tiene nada, dijo el arzobispo, advirtiendo que se cobra muy carolos favores que concede.

«Muy queridos hermanos y hermanas, estamos en este tiempo cuaresmal, se nos ha invitado a 3 actitudes fundamentales, la primera es multiplicar los tiempos de oración, estar en la presencia de Dios, preguntarle cuál es su voluntad, qué es lo que quiere de nuestra vida. Lo segundo es el ayuno, pero no solamente de los alimentos y bebidas, sino ayunar de malentendidos, insultos, de injusticias para con los demás. Lo tercero la limosna, que no se entienda como dar un dinerito, sino abrir nuestros bienes y compartirlos con los demás, especialmente con los más necesitados. Finalmente se nos pide la conversión. Dios nos conceda a todos un camino cuaresmal lleno de su presencia.»