Itinerario de viaje a la Pascua del Señor
José Antonio Serena González
Hemos iniciado, con el miércoles de ceniza un itinerario de viaje, que el fin no será la semana santa como tal, sino la Pascua del Señor.
Nos prepararemos durante 40 días para vivir los acontecimientos mas importantes de nuestra fe, el Triduo Pascual, en el que haremos memoria de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Durante el adviento te propuse tomar café con Jesús para poder entablar una mayor relación con él, en esta ocasión quiero proponerte un itinerario de viaje, es decir, iniciaremos un viaje cuyo destino final será la pascua, la noche gloriosa del sábado santo. Sin embargo, para que lleguemos totalmente plenos a ese destino y disfrutarlo durante la cincuentena, haremos una serie de paradas para ir llenando nuestras mochilas y no perder detalles de la pascua.
A continuación, te propongo las siguientes actividades para hacer tu mochila de viaje.
Parada número 1: El examen de conciencia
Nuestro punto de partida será el examen de conciencia, que será como entrar en el desierto, es decir vamos a sincerar nuestro corazón para reconocer nuestras debilidades y áreas de oportunidad en las que debemos de trabajar.
Parada número 2: La confesión
La confesión será el resultado de ir al desierto. Es reconocer ante el ministro ordenado lo que descubrimos de debilidad en el desierto. Este punto, debido a la pandemia puede ser difícil, pero te animo a llamar a tu parroquia y contactar a algún sacerdote para poder realizarlo, con las debidas precauciones.
Parada número 3: Las obras de caridad.
Una vez que hemos reconocido nuestras debilidades y las hemos confesado, es momento de agradar a Dios con nuestras ofrendas. La pandemia es un momento muy oportuno para poder ayudar a los demás. ¿Cómo hacerlo? Busca ayudar en cáritas, en la compra de boletos del diezmo, en el apoyo en especie o económico a tu iglesia.
Parada número 4: El ayuno y las mortificaciones
La parada número 4 la puedes ir combinando con la 3. Es necesario privarnos de algunas cosas para poder llegar a mejores destinos, la privación no se limita al alimento sino a nuestras actitudes, actividades o incluso vicios, ellos nos pueden ayudar a mejorar nuestra relación con Dios.
Parada número 5: La oración
La oración es la última parada no por ser menos importante, sino porque es la parada que debemos conservar siempre, debido a que la debemos de hacer parte de nuestra vida en todo momento, para que estando en común oración con el Padre podamos realizar todas las actividades anteriores de manera cotidiana, aun al pasar los días de la Pascua, que se verán coronados con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.
Siguiendo este itinerario de viaje a la Pascua, nos prepararemos de mejor manera y haremos de nuestra vida una verdadera imitación de Jesucristo.