La Manifestación debe reflejarse en el Voto
Manuel Liaño Carrera
Es difícil sostener que hemos avanzado en contra de la discriminación a la mujer en nuestro país, cuando nos enteramos de historias desgarradoras y trágicas, que lamentablemente se siguen presentando por todo lo largo y ancho del territorio nacional.
Reconociendo realidades inadmisibles y que aún nos falta mucho por recorrer, si vemos la evolución de los hechos, es indudable que, aunque lentamente, ha habido avances significativos. En el mundo, en Australia, en 1912, fue la primera vez que pudieron votar las mujeres. En México, en 1947 se permitió la votación de las mujeres en elecciones municipales, y fue hasta el 3 de julio de 1955, cuando votaron por primera vez en una elección para diputados federales. Nadie puede estar satisfecho, pero afortunadamente desde entonces han venido conquistándose espacios en favor de las mujeres.
La aportación de la mujer en la vida política, económica, social y cultural es incalculable. Valorar cabalmente su importancia en la sociedad, es una práctica aún muy inestable en nuestro país. La discriminación contra la mujer, que tristemente se sigue manifestando en México con violencia, abusos, inequidad de oportunidades, sueldos y reconocimiento, eclipsan los avances que se pudieran haber tenido.
El actual gobierno ha entregado resultados desastrosos en casi todos los ámbitos: seguridad, salud, economía, corrupción, educación, entre otros. Con preocupación, al evaluar la importancia que tiene la mujer para este gobierno, queda en evidencia un lamentable retroceso, cuando por ejemplo, vemos cifras de violencia a la alza o candidatos protegidos por el aparato gubernamental, acusados de violación, abuso o violencia
Las mujeres en México se han dado cuenta y lo han expresado de múltiples maneras. Recientemente, el pasado 8 de marzo, con manifestaciones públicas en muchas ciudades del país. Lamentablemente hay algunas pocas anarquistas y radicales, o quien erróneamente vincula la lucha legitima por las mujeres con la aprobación del aborto, pero ese no es el tema en esta ocasión.
Una de las expresiones de la participación cívica es la manifestación pública, sin embargo en ocasiones ésta última es incompleta, cuando no se ve traducida en las urnas. El próximo 6 de junio, es la manifestación más importante. Acudiendo a las urnas, con la inteligencia y sensibilidad de las mujeres mexicanas, toda la sociedad, mujeres y hombres por igual, debemos expresar si queremos seguir en la ruta del deterioro o si queremos iniciar un cambio cívico real.