Arquidiócesis de Xalapa

Inicio  ›  Noticias

Votemos en familia y por la familia

Compartir

Manuel Liaño Carrera 

Para nuestra Iglesia, la importancia de la familia como espacio vital y sagrado, como el primer lugar de convivencia, formación y desarrollo, es algo que a lo largo de la historia se ha dejado claro de múltiples maneras y documentos. Se recuerda la trascendencia de la institución familiar en muchos momentos del año, aunque dentro del calendario litúrgico, un poco después de navidad, en la festividad de la Sagrada Familia, se pone un especial acento. En el ámbito profano, a nivel internacional, el día que se ha establecido para recordar la importancia de la familia es el 15 de mayo. En México, desde el 2005, se designó al primer domingo de marzo como la fecha para celebrar el día de la familia. El pasado 7 de marzo, sin pena ni gloria, se realizó dicha festividad en nuestro país.

En medio de permanentes embates que buscan debilitar a la familia, se presentaron recientemente los resultados del censo 2020 en nuestro país. De ellos se desprende que los pocos más de 126 millones de mexicanos que somos, estamos distribuidos en 35.2 millones de hogares. De cada 100 hogares familiares en México, 74 están integrados por parejas, de los cuales 59 tienen hijos. 18 de 100 hogares tienen a una mujer como la jefa de vivienda, con hijo(s) y sin cónyuge. Por su parte, 4 de los 100 tienen a un hombre como jefe de la familia sin cónyuge.

Los datos no mienten. A pesar de todo lo que se ha intentado engañar, la familia sigue siendo el espacio natural de desarrollo de las personas. Atrás de cada familia existe una historia de encuentros, tradición y cultura que en la mayoría de las veces se convierte en el punto de partida y llegada de cada individuo. Casi siempre, es el espacio en el que encontramos respuestas para enfrentar los retos cotidianos y fortaleza para enfrentar las dificultades de la vida.

En la familia se comparten alegrías, problemas y aspiraciones. Pocas familias se escapan al dolor y sufrimiento que en los últimos meses ha padecido nuestro país y estado. Muertes, inseguridad, enfermedad y problemas económicos nos han golpeado, sin el apoyo o al menos la empatía del gobierno. Porque quiero lo mejor para mi familia, ésta debe ser el principal motor para que el 6 de junio acuda a votar y vote en conciencia.