Arquidiócesis de Xalapa

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El voto nulo ¿expresión de inconformidad?

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Alejandro Ortega Velázquez

Anular el voto de manera intencional es considerada una forma de expresión de la ciudadanía que indica el descontento con el sistema de partidos políticos, sin dejar de participar. En México, este tipo de voto ha estado presente en todos los procesos electorales y en los últimos 20 años su porcentaje ha sido creciente. Este acto consiente es diferente a los sufragios anulados por error del votante en los que no se puede identificar la voluntad del elector y no se cuenta como voto válido.

El voto nulo en las elecciones presidenciales pasó de 1.2 millones en 2012 a 1.6 millones en 2018. Representaron el 2.8% de la votación emitida que en una elección competida podría marcar la diferencia.

Según informe del INE, en la última elección presidencial, del total de los 1.6 millones, 59.4 por ciento se generaron de manera involuntaria o por error del electorado y 38.8 por ciento fue intencional. La situación de ambos casos, la anulación voluntaria y la anulación involuntaria, tienen una explicación que debe ser del interés del ciudadano y de las instituciones electorales.

La anulación voluntaria del voto, es una expresión que preferentemente ocurre en zonas urbanas y se trata de un elector que busca expresar su malestar contra los partidos, los candidatos o con las elecciones mismas. Se trata de una expresión de enojo que se manifiesta en las urnas. La anulación se expresa con leyendas escritas en la boleta. En ocasiones, como ha sucedido en Xalapa, se vota por animales, que evidentemente no son elegibles, pero es una forma de protesta social.

La acción involuntaria que anula un voto, es cuando los trazos hechos con la crayola rebasan los espacios de selección de partidos o candidatos en la boleta electoral y la decisión del ciudadano no es legible para los funcionarios de la casilla. Fundamentalmente ocurre en zonas rurales y es consecuencia del desconocimiento del elector de las reglas para manifestar su voto, lo que en cierta medida es consecuencia de una campaña de orientación al votante, que no logra su objetivo.

La democracia promueve la participación ciudadana, por lo que protestar anulando voluntariamente el voto es debatible. Bien se entiende como una libre y válida decisión del electorado, aunque finalmente es una acción que no impactará el resultado electoral y se suma al abstencionismo de quienes no votan y tampoco impactan.