Aunque no te interese la política, la política termina afectándote
Manuel Liaño Carrera
“Aunque a ti no te interese la política, la política termina metiéndose contigo, termina afectando tu entorno, realidad y tu vida misma.” Este fue uno de los mensajes que compartió Leopoldo López en un conversatorio titulado “Amenazas a las Democracias”, organizada hace unos días por Misión Rescate México y CEPOS. Leopoldo López es un líder político y activista democrático venezolano. Es coordinador Nacional del Partido Político Voluntad Popular. Amnistía internacional lo declaró Preso de Conciencia de la dictadura de Nicolás Maduro. Actualmente se encuentra exiliado en España.
Independientemente de la persona, lo realmente valioso para los tiempos que estamos viviendo en México, es el testimonio de un testigo calificado en la historia reciente de Venezuela. Al escucharlo, se percibe que la grave crisis humanitaria que padecen, se fue gestando ante la complacencia de todos, por un proceso de descomposición gradual en el ámbito político, económico y social de aquel país. Venezuela no es Cuba, decían los venezolanos, como hoy muchos mexicanos dicen con despreocupación que México no es Venezuela, a pesar de que los hechos muestran con claridad que el actual gobierno nos lleva por un camino similar.
Más allá de la solidaridad con los hermanos venezolanos, sin dejar de reconocer que tristemente en algunas localidades de nuestro país y estado se padece una realidad semejante, la reflexión central de estas líneas es un llamado de alerta, pues en México aún estamos en posibilidad de detener la ruta de destrucción y desastre que enfrentamos, si como ciudadanos nos interesamos y participamos.
Comentó para nuestra reflexión el político venezolano: “La democracia hay que cuidarla y defenderla en todos lados. Es un derecho que se gana a través de un ejercicio ciudadano constante, responsable, de día a día. No son bienes que nos están dados gratuitamente, que caen del cielo; tampoco están asegurados contra cualquier peligro. Son bienes que hay que cuidar con esmero, con mucho celo. La democracia venezolana se perdió porque, en muy buena medida, los venezolanos creímos que la democracia y la libertad estaban aseguradas, que no importaba qué hiciéramos, nuestro país siempre iba a poder elegir a su presidente luego de un período constitucional y que de nada debíamos preocuparnos. El resultado ha sido el arribo de la peor y más cruenta dictadura de la historia no solo de Venezuela, sino de toda la región”.