Arquidiócesis de Xalapa

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¿Se criminaliza a las mujeres con el tipo penal del aborto?

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Alejandra Yáñez Rubio 

En muchas ocasiones escuchamos que en nuestra cultura y en nuestro sistema jurídico, se criminaliza a las mujeres. No podemos negar la existencia del machismo, que existen millones de mujeres en pobreza, sin educación y sin acceso a fuentes de información confiables. Esta desigualdad no permite que todas las mujeres tengan acceso a servicios de salud de calidad.

Respecto al “derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos”, nuestras leyes son claras. En todo el país, el aborto es un delito, que en determinadas circunstancias puede no castigarse o no considerarse como tal. Por ejemplo, en la ciudad de México, el aborto es considerado delito después de la semana décimo segunda de gestación. En Puebla, el aborto es “la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez”. Por eso, escuchamos que las mujeres “ricas” pueden viajar a la CDMX a practicarse un aborto, mientras las mujeres pobres se ven obligadas a incurrir a los abortos clandestinos.

La semana pasada se reveló la existencia de una organización delictiva encabezada por una médica poblana, que promueve el aborto clandestino en redes sociales y que lucra con éste. El tipo penal del aborto no sólo protege la vida de los ciudadanos por nacer, también nos protege de quienes nos mal informan, de quienes realizan el aborto de manera ilegal y de quienes nos obligan a abortar. Algunas de las chicas que fueron mal aconsejadas por esta red de “supuesto acompañamiento” sufrieron problemas en su salud: hemorragias, abortos incompletos, sepsis.

Feministas afirman que las leyes no deben intervenir en las decisiones reproductivas privadas. Las mujeres tenemos derecho a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de nuestros hijos. Existen métodos que nos permiten planear o posponer la maternidad. También sabemos que estos métodos pueden fallar. Conviene recordar un principio general del derecho: todo derecho termina cuando se afecta el derecho de un tercero.

Las mujeres tenemos derecho a decidir si queremos ser madres, pero el hijo por nacer también tiene derechos humanos, entre ellos el derecho a la vida. En estos casos, nos encontramos ante la colisión de dos derechos humanos de la misma jerarquía. Por esta razón quisiera recordar el artículo 32 de la Convención Americana de Derechos Humanos que literalmente dice:

Los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común, en una sociedad democrática.