Arquidiócesis de Xalapa

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El mal pastor, pone pretextos y sólo se interesa por aparentar: Arzobispo de Xalapa

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 Lila Ortega Trápaga 

Monseñor Hipólito Reyes Larios, arzobispo de Xalapa, al celebrar el domingo del Buen Pastor, hizo referencia a los obispos y sacerdotes, que deben entregar su vida por la Iglesia, pero también a todo aquél que ha recibido un cargo, sea asalariado, confiado o elegido.  

La clave para ser buen pastor, explicó monseñor, es en primer lugar, saber y sentirse amado por Jesús. Y se refirió al Papa, los sacerdotes, religiosos, y también a los empresarios, maestros, formadores, funcionarios y padres de familia. Explicando ejemplos bíblicos, monseñor pidió a todos los hombres y mujeres que se tienen un grado en algún organigrama, a conocer para saber se amados por Jesús, teniendo como ejemplo a Pedro. «Para ser buen pastor, tiene que sentirse amado por Jesús, y amarlo en correspondencia, pues como decimos, amor con amor se paga».

La otra clave es conocer a las ovejas, es decir, los padres deben conocer a los hijos, los jefes a sus empleados, el Papa a la Iglesia, etc. todos tenemos que aprender de ahí, a conocer a las ovejas, tratarlas y entenderlas. La tercera clave es dar la vida por ellas; Jesús dio la vida por nosotros, para salvarnos, y todo pastor debe entregarse por los demás. La comparación, dijo el arzobispo, es cuando Jesús, a quien no cumple con su tarea como buen pastor, lo llama asalariado. Lo que se nos pide es entrega, en reciprocidad a la confianza que Dios ha depositado en nosotros. Eso es lo que significa el pastoreo en la Iglesia, dijo monseñor. Y en el cuento que compartió, mencionó la referencia de quien cumple con un trabajo, un encargo, pero sólo le interesa un salario, y no corresponder a la confianza. Esos no son dignos, mencionó.

Muy queridos hermanas y hermanos, pedimos al Señor que nos envíe más vocaciones consagradas, jóvenes que quieran servir a Dios en el ministerio sacerdotal, pero necesitamos también matrimonios, necesitamos buenos papás y buenas mamás en las familias. Hoy muchos no se atreven ni a casarse».