Quieren legislar y solo tienen la primaria
Alejandro Ortega Velázquez
Hay hechos que ponen en duda los procesos democráticos para elegir candidatos que aspiran a ser representantes ciudadanos en el poder legislativo y que serán quienes aprueben o rechacen las leyes estratégicas para la nación o decidan el presupuesto anual de todo el país.
Un dato complicado de entender es el hecho de que en el actual proceso electoral compiten 216 candidatos postulados por los 10 partidos nacionales, que sólo cuentan con educación básica o que no la terminaron, pero que buscan obtener una diputación federal.
Este dato proviene de la información curricular entregada por los partidos al Instituto Nacional Electoral (INE), aunque no se especifica cuántos de los 216 candidatos realizaron completos o dejaron truncos sus estudios de primaria.
La Constitución Política establece que cualquier mexicano de nacimiento, mayor de 21 años que no sea ministro de culto ni sentenciado por delitos graves, pueda acceder a una candidatura a diputado federal, sin la obligación de contar con algún tipo de estudios. Este derecho constitucional a ser votado para lograr cargos de elección popular, sin duda se contrapone a los derechos del ciudadano votante que demandarían que sus representantes populares den certeza y hagan lo correcto con lo que legislan.
Aunque no necesitan de un nivel mínimo de estudios, los candidatos que ganen la diputación, serán los encargados de impulsar iniciativas de nuevas leyes, de reformar la Constitución y aprobar las complejas cifras del presupuesto anual. En la actual Legislatura, por ejemplo, se han aprobado iniciativas como la Ley de la Industria Eléctrica, la Ley de Hidrocarburos y el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil y muchos de los diputados no tenían los conocimientos necesarios, pero votaron sin saber el perjuicio o beneficio de lo validado.
En contraste, en estas elecciones también compiten 61 candidatos con título de doctorado, casi cuatro veces menos que los de menor estudio. En conjunto, las estadísticas de escolaridad señalan que la mayoría de candidatos tienen el nivel de licenciatura con 54%; educación media superior, 14%; maestría, 11%; educación básica, 3%; doctorado, 2.3%; especialidad, 1.7% y sin registro de estudios están 12% de los contendientes.
La integración del próximo poder legislativo federal, como ha sucedido en el pasado no dependerá de la formación profesional de sus integrantes, de sus conocimientos legislativos sino de la simpatía de quien obtiene el voto.
Tenga cuidado por quién vota.