Arquidiócesis de Xalapa

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Ministerios en la Iglesia

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Lila Ortega Trápaga 

Ministerio significa servicio, por lo tanto un ministro es un servidor. En la Iglesia tenemos tres tipos de ministerios:

Ordenados: Cuando un hombre es consagrado para hacerse otro Cristo y tener el poder de ser conducto para que Cristo obre aquí en la tierra. «Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como célibes y que tienen la voluntad de guardar el celibato “por el Reino de los cielos” (Mt 19,12). Llamados a consagrarse totalmente al Señor y a sus “cosas” (cf 1 Co 7,32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. CIC 1579

La Iglesia reconoce tres grados en el ministerio del orden: Obispos, enseñan y gobiernan, además de desempeñar las funciones de santificación. Presbíteros, actúan en la persona de Cristo y proclaman su misterio, unen la ofrenda de los fieles al sacrificio del mismo Cristo, actualizan y aplican en el sacrificio de la misa, hasta la venida del Señor. y los Diáconos, asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios, sobre todo la Eucaristía y su distribución, la celebración del matrimonio, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de caridad.

Instituidos: Es un servicio oficial, establecido por la Iglesia designando a un hombre de manera determinada. «En orden a ejercer las funciones del sacerdocio común de los fieles existen también otros ministerios particulares, no consagrados por el sacramento del Orden, y cuyas funciones son determinadas por los obispos según las tradiciones litúrgicas y las necesidades pastorales. “Los acólitos, lectores, monitores y los que pertenecen a la schola cantorum desempeñan un auténtico ministerio litúrgico” CIC 1143

Entre los ministerios instituidos se encuentran el Acólito: Ayuda al diácono y presta su servicio al sacerdote. Lector: Su función propia es leer la Palabra de Dios en la asamblea litúrgica. Catequista: El último ministerio, recién instituido por el Papa Francisco, quien dedicó el Motu proprio “Antiquum ministerium” con el que establece el ministerio laical de catequista: una necesidad urgente para la evangelización en el mundo contemporáneo, que debe realizarse de forma secular, sin caer en la clericalización.

Reconocidos o De hecho: Aquellos que se ejercen por hombres y mujeres, y la Iglesia los reconoce por su ejercicio: Extraordinario de la Comunión, laicos que llevan la comunión a enfermos. Cantores o del coro, animan la celebración con cantos propios. Sacristán, el hombre o mujer que prepara la celebración litúrgica.

La mujer tiene un papel privilegiado en tantos campos de la vida eclesial: la catequesis, los medios de evangelización, la pastoral de los marginados y enfermos, la asistencia social. La eclesiología de la “Lumen Gentium”, basada en la identidad de toda la comunidad como Pueblo sacerdotal asociado a Cristo Sacerdote, es lo que motiva más profundamente la participación de los laicos no sólo en la celebración misma, sino en sus varios ministerios (cf. IGMR 58).