Arquidiócesis de Xalapa

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¡Vamos México!

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Manuel Liaño Carrera

No hay plazo que no se cumpla, ni término que no se venza. Llegó el 6 de junio, fecha de la votación más importante de los últimos años en nuestra patria, tanto por su dimensión -al ser hasta hoy la más grande registrada en México-, como por su relevancia en el futuro inmediato de nuestro país.

Arribamos a esta fecha, con la población dividida y polarizada entre los que vemos con claridad la ruta de desastre a la que vamos con este gobierno y los que lo defienden porque piensan que vamos mejor que antes. Llegamos, en un clima de violencia electoral y uso de las instituciones del estado contra candidatos de oposición.

En el camino, la coalición de partidos políticos en la Alianza X México se presenta, sin lugar a duda, como el bien posible para México, sin embargo, a reserva de que electoralmente pueda ser exitosa, lamentablemente carece de propuestas sólidas y presenta a los mismos candidatos y prácticas de siempre. Mucho habrá que trabajar desde la sociedad después del 6 de junio.

Por su parte, también ha mostrado su rostro una sociedad civil entusiasta, preocupada y ocupada por la situación que vivimos, sin embargo, hemos sido incapaces de organizarnos eficientemente. Con algunos liderazgos que quieren hacer lo mismo de siempre (para unas elecciones inéditas y que reclaman la mejor versión de todos), que justifican su tibieza en lo “políticamente correcto”, han terminado dividiendo y restado potencia a dicho sector. Estas semanas, sirvieron para identificar con quienes contamos para trabajar por el bien común y quienes siguen empeñados en cuidar su bienestar personal.

Sin embargo, la trascendencia de estas elecciones rebasa a los partidos políticos y liderazgos de la sociedad civil organizada. Es un momento decisivo en la historia de México en donde el papel protagónico y la decisión final es del ciudadano común: mujeres y hombres, jóvenes y adultos, estudiantes y profesionistas, trabajadores y desempleados, de los que padecemos (con mayor o menor ventura) la realidad del día a día.

Los momentos de inflexión en la historia de una ciudad y un país, son los que muestran el verdadero rostro de las personas. Estoy convencido que México, de la mano de nuestra amorosísima madre, la Santísima Virgen de Guadalupe, somos mayoría los que, en las urnas, en la secrecía de nuestro voto, sabremos estar a la altura de las circunstancias. Vamos México.