Arquidiócesis de Xalapa

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¿QUÉ SON LOS VIENTRES DE ALQUILER?

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Alejandra Yáñez Rubio 

Los vientres subrogados o vientres de alquiler son una modalidad por la cual una persona o una pareja (heterosexual u homosexual) puede obtener un “hijo con su material genético”, el cual será “gestado” en el vientre de otra mujer. Las razones pueden ser muchas: el anhelo de tener hijos sin estar casado, la infertilidad de la esposa o en el caso de las parejas homosexuales, la imposibilidad biológica para gestar. La idea de que una mujer “preste su vientre” para qué “alguien” pueda ser padre/madre es romántica y aparentemente filántropa. ¿Quién se opondría al deseo de una pareja a ser padres?

La idea suena muy bonita, pero las circunstancias pocas veces son analizadas con el cerebro y el corazón. ¿Quiénes están rentando su vientre? En la mayoría de los casos, mujeres pobres, que arriesgan su vida y su salud a cambio de tener dinero para salir adelante. A las mujeres que subrogan su vientre se les paga una pequeña parte de lo que cobran las clínicas y las agencias que “venden” este servicio. Además, ya se han dado casos de mujeres que fueron infectadas de VIH porque se les implantó un embrioncito enfermo. A cambio de 35 o 100 mil pesos, mujeres vulnerables ponen en riesgo su vida. Las agencias en cambio cobran entre 500 mil y un millón de pesos.

Otra cuestión importante de resaltar es la cosificación de las mujeres mexicanas. Muchas mujeres han sido y seguirán siendo utilizadas como instrumento para un negocio millonario. Muchas parejas extranjeras, homosexuales y heterosexuales, contratan los vientres de las mujeres mexicanas, porque en sus países está prohibida está práctica, o bien porque en su país sale mucho más caro. Las mexicanas estamos siendo usadas para satisfacer un mercado de compra-venta de hijos, que además implica un riesgo muy grande para los niños concebidos por este método. No se realizan pruebas psicométricas a las personas que contratan vientres de alquiler. Psicópatas pueden estar comprando hijos. No se garantiza el interés superior de la niñez.

Creo firmemente que todas las mujeres debemos alzar la voz y exigir que en nuestros estados se prohíban los vientres de alquiler. Ninguna mujer debe ser usada como vasija. La maternidad no tiene precio. Los hijos tampoco deben ser comercializados. No dejemos que a través de las leyes se cambie la dignidad humana. La ciencia debe estar al servicio del hombre. No dejemos que los hombres nos convirtamos en medios para fines comerciales.