Arquidiócesis de Xalapa

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Bodas de diamante del padre Baltazar Ochoa

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Lila Ortega Trápaga 

Parroquia de la Resurrección del Señor, Xalapa. 23 de septiembre de 2021. En medio de una lluvia de aplausos espontáneos, y acompañado virtualmente por más de mil hogares conectados, el padre Baltazar celebró jubilosamente 60 años de ejercer su ministerio sacerdotal, acompañado por monseñor José Rafael Palma Capetillo, obispo auxiliar, y los sacerdotes Salvador Morales Casas, José Hugo Martín Hernández Mendoza, Francisco Alejo García Rivera, José Solís Luna, Francisco Palmeros Palmeros, José Javier Sánchez Martínez, José Baizabal Domínguez, César Romero Galán, Francisco Ontiveros Gutiérrez, Custodio Leodegario Morales, Miguel Méndez Morales, y de la diócesis de Córdoba, el padre Tomás Vázquez Vázquez.

Monseñor Palma, durante la homilía, dio gracias al Señor por bendecir y guiar a los sacerdotes, particularmente por la vocación del padre Ochoa, que como dijo el obispo, la primera encomienda que tiene el sacerdote, es orar por el pueblo al que le toca servir, y enseñar a su comunidad a orar y confiar en Dios. «Los sacerdotes somos instrumentos de Dios, y estamos obligados, como dijo san Pablo, a hablar con Verdad a tiempo y a destiempo»; encomendó al padre Baltazar a la intercesión de san Pío de Pietrelcina, para que esté, junto a todos los sacerdotes, sepan estar siempre atentos y disponibles a los que el Señor les pide. Y que reconozcan los diferentes carismas y sepan ponerlos a la disposición de la Iglesia cuando se les solicite. «Sacerdote para siempre, imagen de Jesús buen Pastor, el padre Baltazar, es y seguirá siendo hasta que el Señor lo llame».

El padre Baltazar se mostró muy agradecido y conmovido por las muestras de cariño, ya que la Eucaristía se vio interrumpida por aplausos en tres ocasiones, y al terminar, porras de la gente que se ha sentido cercana a él, expresando aunque con dificultad un sincero agradecimiento «Gracias, yo sabía que tenían que estar aquí, me siento tan tranquilo, tan a gusto y tan agradecido, porque sin saberlo, me han acogido con confianza. Me encuentro en este momento amando a cada uno de ustedes que me han acompañado, así que muchas, muchas gracias».

Al finalizar, cuidando la distancia, la comunidad de la Resurrección ofreció un pastel que el padre partió con gran alegría.