SAN RAFAEL GUÍZAR EN 2021
Andrés Guzmán Olmos
San Rafael Guízar nació en 1878, fue consagrado obispo de Veracruz, teniendo apenas 41 años. Muy joven para un sacerdote, pero debido a su intelección, su capacidad de ver donde muy pocos y su sagacidad, emprendió una labor que luego de ciento dos años de su nombramiento, el pueblo veracruzano le recuerda vivamente a través de la herencia histórica de quienes vivieron cerca de él y pudieron contemplar su conexión con Dios y su fervor a María Santísima.
El Quinto Obispo de Veracruz no conoció límites para llevar a cabo sus misiones, lo hizo en gran parte de nuestro amado México, tocó una parte de los Estados Unidos, vivió el calor de La Habana, recibió una lírica que lo consideró como el Quetzal Mexicano en Guatemala, conoció el bullicio de Colombia y de Venezuela, predicó el amor de Dios en donde quiera que estaba, hizo cuestionar entre muchos que lo buscaban… ¿por qué a este sí lo vas a ver?… ¡Porque este sí cree en lo que dice, sí cree en Dios!, respondían.
Cuando se despidió de Centroamérica, tenía a la mano su acordeón y se despidió tocando el himno nacional mexicano, luego de comer unos deliciosos frijoles con epazote y decir adiós para siempre.
San Rafael Guízar tuvo como tesoro en su corazón a Jesús, que dulce por Nuestro Señor le fue la vida, y también por Él, le fue la muerte. Prefirió usar sus bienes materiales para ayudar a los necesitados.
Esos recuerdos han pasado entre generaciones y han permitido percibir a través del ejemplo de su labor, al Todopoderoso. La paz que infundió con quien interactuara, era una paz desprendida de Dios.
Su fama de santidad le hace ser recordado y buscado por muchos para conseguir una gracia de Dios a través de su intercesión, no solo matrimonios que serán por primera, segunda , “n” vez que reciban a un nuevo hijo, algunos les ponen en agradecimiento su nombre y por ello la abundante generación de Rafas y Rafitas; también estudiantes, trabajadores, profesionistas, incluso médicos, padres solteros, policías o soldados que “de carrerita” pasan por una estampa con oración al Museo, servidores públicos que en secreto o a todas luces se acercan a su tumba a pedir a San Rafael: “¡por favor, ayúdame, tú que estás cerca de Dios, pídele para que me ayude con…!”.
“Cum mortuus fuero, petam a Domino Deo nostro ut missiones ad incolas Verae Crucis ex caelis habere possim”,-cuando muera pediré a Dios para que pueda seguir dando misiones desde el cielo para los habitantes de Veracruz… Si así como hizo en la tierra, que no conoció límites ni distinguió a quien para ayudar, ¿qué no hará desde el Cielo para todo aquel que solicita su intercesión?
Por esta y demás razones, el cariño hacia San Rafael Guízar crece tanto en agradecimiento, como por su carisma y su pronta intercesión ante Dios.
¡San Rafael Guízar y Valencia, ruega por nosotros!